Un viceministro del gobierno acaba de ser cancelado por estar acusado de maltratar a su esposa.
Todavía el caso no ha sido juzgado, ni emitida ninguna sentencia por ningún tribunal de la República. Sin embargo, analizadas las pruebas presentadas por la víctima a un medio de comunicación, y recibido el informe en sobre amarillo de parte de la agencia de inteligencia del gobierno, el Poder Ejecutivo decidió cancelar su nombramiento por la razonabilidad de las dudas y la fortaleza del rumor público.
Dada la importancia y gravedad que tiene el tema de la violencia contra las mujeres, el Poder Ejecutivo no quiso suspender en sus funciones y sin disfrute de sueldo al funcionario, sino que, vistas las evidencias, las consideró suficientes para sacarlo del gobierno.
La acción es correcta pero incompleta, y huele mas a politiquería que a justicia y a boschismo del bueno, ese que, ay, tanto ha faltado en tantos años.
¿Y por qué el mismo Poder Ejecutivo, tan presto y oidor, tan defensor de la moral y el respeto a las normas de civilización humana en lo que tiene que ver con la supuesta inconducta de un vice ministro que en el PLD es de quinta categoría porque no hay sexta, no aplica ese mismo justo racionamiento y estilo contra los influyentes funcionarios mostrados in fraganti en cables diplomáticos o en reportajes de investigación periodística en el ejercicio de sus malas practicas, o lo que es peor, en el disfrute vulgar de sus bienes mal habidos?
¿Y por qué el ministerio publico y su triste sainete de mal gusto, el DPCA, DEPRECO, o como se llame, no hace lo mismo con los reportajes del mismo medio de comunicación o su competencia, cuando estos se refieren a flagrantes actos de corrupción y exhibición impúdica de fortunas de funcionarios y ex funcionarios, del mismo gobierno que acaba de cancelar a este viceministro?
Una vez más se actúa desde la politiquería oportunista y electorera (hoy es plausible y admirable toda iniciativa en defensa de la mujer) y no desde una visión boschista del ejercicio de la política y el poder, y de lo que debería ser un funcionario público.
Si desde 1996 el PLD hubiese aplicado este modelo boschista de reacción a las posibles y supuestas inconductas de sus principales funcionarios, otra hubiese sido la historia, las sombras, el dolor, la nausea.
Unos son acusados de golpear a su mujer, (lo que de ser cierto es inaceptable y desde todas luces condenable) pero otros no lo han hecho mejor. Hablo ahora de que llevamos 33 años de gobiernos liberales golpeando, humillando y saqueando a la mujer primera, es decir la madre la madre patria, joder, la madre-país que ya fallece ante el agravio de gentuza absolutamente impune por su importancia politiquera de estiércol y pus. A pesar de reportajes o cables.
Combatamos la violencia contra las damas, sí, pero sin olvidar que la patria también tiene nombre y es mujer.

