Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Dios aprieta pero…

            “…tal vez sea tu voz o mi tristeza, o quizás,  es que no puede estar conmigo, el duende del amor de tu presencia”.  A. Pérez Vidal. 

            Que Dios aprieta pero no ahoga. Eso.

            En el país, en estos días falta el agua y como siempre la energía; Chávez se aleja en versión pique, reculando de su negocio petrolero con nosotros, y en la filmación de la novela de “Sobeida se fue en agosto” se cometen más errores que  los de un enamorado un febrero. (A más amor, más error. El amor une cuerpos, unifica sueños, pero hace torpes a los inteligentes e inteligentes a los torpes.)

            Pero vuelvo a tema para celebrar que a pesar de estos malos tiempos, donde a veces falta la voluntad política para lo fundamental y sobra la misma voluntad para lo secundario que nadie ha pedido ni requiere, (recuerdo el  proyecto de 125 millones de dólares para remodelar el Estadio Quisqueya con hoteles y tiendas, a pesar de ser la sede de dos empresas privadas de gran bienestar económico, que es como si el gobierno tomara un préstamo al BID para construir un anexo a la Torre Popular, un helipuerto a El Caribe, la Torre Vicini o un nuevo estudio a Color Visión.)

Pues mire usted, que en medio de estos malos tiempos, donde la crisis económica que golpea fuerte ha sucumbido a la crisis ética de una sociedad que ya no espera nada de nadie, ni de Dios ni de sí misma; sociedad convencida de que todo vale menos la pobreza; en medio de esta tolvanera de resabios, donde tenemos pobres de pedir, Haití languidece en sus pesares, no se construyen las Guarderías Infantiles en los barrios populares, como manda la ley; ay, en medio de esta bazar de malos sueños, viene y nos sorprende un 18 de febrero sin los infiernos de ninguna campaña política, (“Jehová es mi pastor”), ni un solo mitin, (“Dios es mi salvador”), no hay “mano a mano” bulloso de niños famélicos, (“a tu alma encomiendo mi espíritu”), no escucho ninguna discolight; y, como demostración de fe y evidencia incuestionable de que los dioses aprietan pero no ahogan, me acaba de llamar la Tessi para confirmarme que hoy en el Bar de Teresa, Fausto Rey cantará entre amigos para amores bienvenidos… «a vivir, que son dos días».

El Nacional

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