Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

La mujer, la barbarie y un bolero

El hecho que inspiró este bulevar sigue ocurriendo cualquier día, en cualquier barrio, a cualquier hora.

 Por eso hoy, que es 8 de Marzo, quiero repetirlo y de paso vencer la tentación enamorada de hablar de un duende mujer, hormiguita de ternura, desde el embeleso que provoca su mirada de muchacha inquieta, pestañas que se entrecierran, labios humedecidos… lentamente. Pero no, no, que eso es bulevar para viernes, amigos. 

 Hoy recuerdo una vez más, a la joven de 18 años que en junio de 2004, -creo que el 18-, al salir de un examen en su colegio en Los Alcarrizos, fue atacada por nueve hombres que le propinaron catorce machetazos que necesitaron 500 puntos de sutura.

 Somos la barbarie con BB, pero el ciudadano de la City, polígono central y Marina, ni se entera, y va con su modernidad debajo del brazo mirando para otro lado, disimulando su vivir entre monstruos con cerebro, en el estercolero de lujo de la mayor pobreza espiritual.

 Apañadito entre un Martini y una rubia de alquiler sentada en el borde izquierdo de la barra de un bar del polígono central, va el pobre alienado ciudadano light de estos tiempos.  Sin más Dios que un espejo.

 Tanta impunidad para el latrocinio desde las cúspides económicas o políticas, tarde o temprano tenía que afectar al resto de la sociedad. Y así vamos: Superada la época de las dictaduras latinoamericanas, los tiempos de los hijos de puta pero que eran “nuestros hijos de puta.”, se trataba de que llegara en breve la Democracia, democratizar la vida, deberes y derechos.

 Había que hacer llegar los grandes valores que guían la civilización ciudadana, y ya ven, por andar celebrando el robo con festiva impunidad, lo que se nos ha echado encima es la democratización de la delincuencia, la perversidad, la irresponsabilidad estatal y ciudadana, y como clímax de vergüenza: la violencia contra la mujer, ay.

 Y todo por no saber, en nuestra ignorancia de alma, que la única agresión posible y justificada contra una hembra es un bolero…, un bolero: “!Bravo! Permíteme aplaudir/por tu forma de herir mis sentimientos/ ay, ¡Bravo!

El Nacional

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