Las turbas violentas con vocación terrorista aterrorizan a un infeliz fiscal adjunto de ambiente medio o bajísimo que no se atreve a interrogar a un dios del caos, Zeus anárquico de todas las violencias, el mismo Jehová del terror y el bakunismo cínico.
Estos gobiernos timoratos y pragmáticos hasta el triunfo para nada, deberían entender que la paciencia ciudadana tiene un límite y su capacidad para tolerar injusticias también.
¿Alguien sabe lo que es un interrogatorio judicial?
¿Quién no ha soportado la arrogancia chulera de mas de un fiscalito adjuntitito al interrogarlo por cualquier pendejada de poca monta?
¿Quién no conoce lo implacable que pueden ser y son todos los bancos del mundo cuando de cobrar su dinero se trata?
¿Usted no recuerda la forma en que una patrulla de la Policía le trató cuando usted le mostró su pistola cuya licencia de porte y tenencia tenía cuatro días vencidas? ¿A quién no le han cortado el servicio de energía eléctrica con tres horas de vencida la fecha de pago? ¿Qué pensará el empresario del país cuando al hacer una venta por 10 mil pesos, cobre o no esa factura, deberá entregar 1,600 pesos al Estado el próximo día 20? ¿Quién no ha padecido la eficiencia y exactitud, de la DGII a la hora de exigir el pago de impuestos?
¿Cómo se siente el ciudadano promedio, Juancito Pérez Vidal, alias Tito, cuando es testigo mediático de lo que viene ocurriendo impunemente en torno a las actividades de Juan Hubieres, tan solo por su poder para a través de su grupo empresarial FENATRANO paralizar el país y llevar el caos a barrios y calles?
¿Es que las leyes, las fiscalías, la policía, la Dgii, Medio Ambiente, las EDES solo existen para los miembros del Club de los Pendejos?
Si no hay estado en el país para aplicar la ley al legislador perredeísta y presidente de la empresa FENATRANO, ¿han pensado los señores del poder el nivel de indignación acumulada del ciudadano común, miembro del club de los pendejos, cuando es víctima de la disposición y determinación corajuda de ese mismo estado para aplicársela a él?
No tengo dudas y así lo digo: Este país es hoy una absoluta incitación al caos y a la delincuencia. Estamos llamando al Diablo, olvidando irresponsablemente que suicidadas las ideologías y bien hervida en dólares ya la guerra fría, los coroneles activos ya no se casan con la gloria y sí los generales en retiro con el infierno.
Atención Hipólito Mejía y Danilo Medina, atención al diablo y sus hermanos. A ver qué c va a hacer cualquiera de ustedes si es presidente de un país que, estable y postmoderno (¿?) camina inexorablemente a la desobediencia civil por hartazgo, hacia la fundición insular pacífica, hacia la poblada y quizás, a propósito del narco, y la impunidad, al enjambre de sangre y el delirio.
¡Patria o muerte! Nos vencieron. Nos vencimos.

