La cooperativa San José es alma corazón y vida de San José de las Matas; Sajoma para los amigos.
La entidad cumple ahora 60 años, lo que es normal si fue fundada en 1951. Lo anormal y maravilloso son los resultados de su existencia.
En un país con unas gentes y gobiernos gastadores y dados al allante, la cooperativa es un modelo de administración que debería seguir el gobierno central y los ayuntamientos.
Comencemos por decir, que los miembros del consejo de dirección de la cooperativa lo son para servir y poco más. En sus mandamientos éticos está la ordenanza de que sea honorífica la posición de presidente, a quien no se le paga ni las dietas.
Innovadora en la aplicación de normas prudenciales antes de que éstas existieran, redistribuye en la comunidad los frutos de su innegable éxito; desparrama recursos e iniciativas como un gobierno de todos.
Usted camina por SAJOMA y se encuentra con unas adolescentes que aprenden ballet; y cuando falta los servicios sociales que debería ofrecer el gobierno y/o el ayuntamiento, aparece la Cooperativa con carros fúnebres, canchas, ambulancias y hasta agua potable, pues aunque en las montañas de SAJOMA nacen cuatro ríos, en SAJOMA falta agua.
Antes de que Hoppenheimer escribiera su libro sobre la importancia de la educación, la San José ya lo había entendido y por encima del infeliz ministerio transversalizado y sordo, contrató por y a su cuenta profesores de matemáticas e inglés para los estudiantes del municipio.
Con 75 mil socios y RD$5,800 millones de activos, los señores de la cooperativa tienen muy claro el norte, saben para dónde van y por eso no pierden el camino. Eficiencia, austeridad y solidaridad.
Usted habla con el gerente general, Joaquín Hernández, y en seguida comienza a conocer el secreto del éxito de estos materos y su cooperativa. Y es que a pesar de ser banquero, o casi, el flow del señor es el de un maestro de escuela de cuando existían maestros de escuela.
Hernández tiene la apariencia de un viejo militante peledeísta de los años setenta. Sospecho que viste mal porque vive bien en el paraíso existencial de sentirse socialmente útil, apreciados y respetado, digamos que casi feliz, aunque pierdan las Águilas, perdón. Claro, digo que viste mal para ser banquero y administrar 5,800 millones de pesos.
Yo entendí sin complicaciones todo lo que allí se dijo, salvo la afirmación del Senador Mariotti, cuando le pedí su parecer sobre el éxito de la cooperativa y sin dudar me respondió: Es que el Presidente del Consejo no puede reelegirse. ¿Qué me habrá querido decir? No entendí, y seguí mi tertulia cibaeña con Manuel Arsenio Ureña y Apolinar Núñez.
La Cooperativa San José no es una cooperativa, es un modelo de administración central y municipal. Por eso, sugiero aquí que el próximo consejo de gobierno se celebre en SAJOMA. (En La Mansión hay habitaciones para todo el gabinete, el vino va por la casa).

