La designación de Josefina Pimentel al frente del ministerio de educación, es la mejor noticia de la semana, la más esperanzadora.
La hoja de servicio profesional y personal de la hoy ministra presagia esperanza y sugiere retomar la fe.
Quedaban pocos malas nuevas por ocurrir en Educación, textos integrados, el desayuno escolar desintegrado, SEMMA desecha y sin culpables, arrogancia inexplicable, ascensores sin respuestas. Una locura.
Josefina Pimentel, 30 años de peledeísmo discreto pero constante, formación y experiencia en el tema educativo, puede ser la gerente sensible, escuchadora y humilde que necesita el ministerio y Fernández andaba buscando.
Si se desmantela el mal negocio de los textos integrados, se recupera parte del dinero entregado a los mexicanos, si se logra corregir los desaciertos, mentiras y torpezas en el fundamental desayuno escolar, si se permite al doctor Defilló poner orden en el SEMMA, el gobierno habrá comenzado a recuperar el mal momento educativo, malos años de fracasos, estadística de duelo, la más reciente suministrada por la UNESCO.
Agilizar la capacitación de los profesores. Pensionar anticipadamente a quienes no sean recuperables para el sistema. Contratar nuevos docentes. Comenzar ayer la construcción del centro nacional de capacitación profesoral y de las aulas necesarias para establecer la tanda única, (de 8 a 5), ofrecer salarios, condiciones de trabajo y beneficios alternativos excepcionales a los maestros para hacer atractiva la profesión (establecer para ellos los beneficios laborales que, por ejemplo, recibe un técnico del Banco Central, INDOTEL o la SIB) y en ese plan. No ver en la prensa ni en la sociedad civil, -la del 4%E, por ejemplo- un enemigo sino a un aliado. Volver a la humildad perdida. Ofertar en pública subasta el ascensor del anterior ministro, símbolo y referencia de que para conocer a Mandito primero hay que darle un carguito. He ahí algunas de las prioridades primeras y prioritarias de la ministra Pimentel.
Al presidente Fernández le ha ido muy bien con estos funcionarios de bajo perfil, bien amueblados intelectualmente para lo suyo, y sin aspiraciones políticas personales. Juan Hernández, Germania Montás, Daniel Toribio, César Pina, José Rafael Lantigua, Héctor Valdez, Temo Montás, Frank Rodríguez, son algunos buenos ejemplos.
¡Buena suerte!

