Al mal tiempo buenos besos
Allí donde habla el corazón, es de mala educación que la razón lo contradiga.
Milán Kundera. La insoportable levedad del ser.
Decía ayer, que a estos malos tiempos políticos por los que atraviesa, no es mala cara lo que tiene que ponerle el Presidente Leonel sino mejores designaciones como la de Josefina Pimentel.
Pero como hoy es viernes, y Sabina cantará en la Casa después de la obra de teatro del duende mayor sor Freddy, El Ginebra-, considero que a este mal momento político del Presidente debemos darle otra lectura más existencial y romántica. (No sólo de decretos y ministros alocados por un puesto vive un pueblo y menos un mandatario.)
Mi sugerencia de viernes es que al mal tiempo buenos besos. Ellos son los consuelos del azar, las caricias de la vida. Y es que con el mal tiempo político a veces llegan los buenos tiempos del amor correspondido. Y me explico.
En los últimos días, -hace unas semanas en Palacio, la pasada semana en al altar de la patria-, todos hemos notado la ternura que esconde las miradas entre la pareja presidencial. (En una rosa roja cabe toda la pasión del mundo y dos abrazos, ay.)
Al mal tiempo buenos besos, Presidente. Ya amanecerá algún día. Al fin, en este país siempre hay unas primarias, un peligro, un ministro alocado y sordo, una misa sublevada, un empresario cabreado, una embajada en lo suyo; pero el amor, a pesar de todas las miserias humanas permanece, motiva, inspira, ilumina.
Lo anunció hace unos años el obispo de La Habana, el Rodríguez, don Silvio, en su penúltimo tedeum entre mulatas: sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor convierte en milagro el barro.
Uno lo tiene aprendido en el bulevar de esta vida: a veces, cuando una mujer inteligente nos arregla la corbata, nos critica las gafas, nos comenta ese libro o se queja por el organizado desorden de un escritorio; cuando una mujer nos llama apresurada para corregirnos un párrafo, o nos desenmaraña con ternura el pelo, en realidad no está haciendo nada de eso, en verdad nos está diciendo: Te quiero.
Al mal tiempo, buenos besos.

