Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

La nueva República

          Con la libertad con que se habla desde el balcón del otoño, cuando ya no se tiene nada que perder, y es menos lo que falta por recorrer que lo recorrido… el profesor Euclides Gutiérrez admitió como un hecho inevitable la fusión de Haití y República Dominicana.

         Unos, como Euclides, lo advierten, pero hay muchos que, felices, lo vaticinan.

         Habrá que esperar los juegos de la historia para confirmarlo, pero al paso que vamos y luego de la tragedia de Haití, más la forma irresponsable y electorera con que nuestros gobiernos han manejado el tema, diría uno que más nos vale a los dominicanos iniciar para después de Semana Santa unas clasecitas de creole, no vaya a ser vaina, don Radha.

         Hoy, la frontera dominico haitiana es una ficción, como un cuento de Kafka, pero sin las rubias muchachas de Praga cruzando divertidas el puente Carlos con sus atardeceres y sus madrugadas.

         El tan mentado “río” Masacre es otro poema inexistente. El Masacre es una sabana de niños macilentos y pobres miserables jugando a inventar entre el lodo algo para llevarse a la boca y no morir de hambre, una galletita de tierra, por decir.

         Lunes y viernes, en mercados binacionales se extingue una patria ante la pasividad electorera de gobiernos, empresarios y una M de miércoles. Pero esto a nadie le importa, porque la rentabilidad de una parte de la práctica agrícola del país, la rentabilidad del sector construcción, está apoyada en esa mano de obra indocumentada, semiesclava, explotada sin derechos ni reclamos.

         No se equivocó el viejo Marx cuando afirmó que la estructura económica define todo lo demás. En dominicano quiere decir, que el que paga manda.

         Y así nos vamos fusionando pacíficamente con los años y las desgracias repetidas.

         Una cosa es la solidaridad cristiana. La Teresa tenía razón con eso de que hay que dar hasta que duela, pero el dolor de dar no puede incluir perder una patria.

         Va naciendo una nueva república. La patria nacional se va esfumando, fundiendo lentamente, como se funden los cuerpos si se entregan en viernes, frente a un mar… y llueve.

         Se funde una patria, tan dolorosamente, como si fuera una ausencia presentida, esa misma ausencia que ya devora antes de ser.

         Ser, ser, como alguna vez fuimos una patria. 

         ¿Recuerdan? ¿Comprenden?

El Nacional

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