Y sobre todo el amor
A: L. D. que inspiró la reflexión.
En los medios de comunicación, vamos y venimos en torno al tema político, el tema económico y los apagones, el transfuguismo y las andanzas felices e impunes de Agosto y Sobeyda, las relaciones de ATIEMAR.
Pero el asunto es más grave, es muchísimo más grave.
Con la llegada de la ya mal llamada semana santa, muchos llamamos a la reflexión pero no tocamos el punto nodal de todo esto, cosa que esta mañana me recordó el pastor cristiano Sugel Michelén al participar en la entrevista a fondo de El bulevar TV por CDN2.
¿Reflexión para qué?
Quizás para pasar balance y darnos cuenta de que no éramos ni somos, tan buenos ni justos como creíamos y predicábamos.
¿Qué hemos hecho cuando el poder político o económico, el reconocimiento social y los halagos nos han visitado?
¿Por dónde andan nuestras prioridades existenciales?
¿Qué fue de nuestros sueños de jóvenes comprometidos con la verdad, la decencia, la honestidad, el servicio a los demás, la justicia a cualquier precio?
¿Habrá valido la pena tanto olvido?
Estos días de forzadas vacaciones pueden servir para conducirnos a una reflexión para la acción.
El país, como Occidente, anda borracho de intereses, huérfano de ideologías y de Dios, atolondrado de egos enfermos de tanto tener para nada ser y solo aparentar.
(¿A dónde irás si no tienes camino, pobre diablo?)
Así, el sexo sin amor, como la abeja, muere con la victoria; de caricias de emergencia sólo surgen amores de paso y siempre se vuelve al principio. Nadie está tan solo como aquel que vive acompañado de quien no ama.
Pero, ¡cuidado!, que lo económico, social, profesional no es diferente. Ese éxito material y de páginas sociales sin un gran amor bendecido, ay, sin una familia, unos amigos, una militancia ciudadana, se diluye en sí mismo y al final nada queda, y siempre estamos solitarios en compañía. ¡Qué soledad tan sola y desolada, don Radha!
Al fin, nadie debe merecer la condena de ser tan pobre, tan pobre, que solo tenga dinero. Ni tan rico, tan rico, que se olvide de amar, que es olvidarse de vivir.

