La gran mentira
.. antes de maldecirme, que tuvo usted la carne firme, y un sueño en la piel Señora. JMSerrat-
Nadie se atreve a negarlo: De un tiempo a esta parte, cada día el país se nos va desmoronando encima. Ética y moralmente, quiero decir.
Cada vez las desacciones son más apoyadas, cada vez los partidos se nos presentan como grandes corporaciones por acciones propiedad de los miembros de sus cúpulas, que reparten, puestos, cargos, y algunos hasta promocionan fortunas como si fuera un Cigarrillo Premier, o un celular BB.
Hoy el país es apenas una gran mentira, una inmensa e impune lavandería.
Aunque, al fin, ¿qué sería de nuestros barrios pobres, sin el dinero del micronarcotraficante de la esquina y el colmadón?
El esplendor del polígono central, ¿sería tal sin el santo lavado que viene, va, y reparte en todos lados?
¿Qué habría sido de tantas familias pobres si la prostitución no fuera ya una institución más sólida que Baninter cuando era Baninter?
Ya los gánster de la droga viven en chulería full e impune en los mejores bares y marinas del país, y ni siquiera es sorpresa que un pobre diablo a quien un amigo rico regaló un flú para la recepción de un 16 de agosto, a los cuatro años se declare empresario, y pueda echarle vainas a los Manueles del dinero, los Corripio, Grullón o Estrella, por decir.
Uno de los pecados y -sobre todo- DELITOS más perverso, inhumano y condenable: la pederastia, no es condenada por la Iglesia con el sometimiento a la justicia de esos ciudadanos, sino que, en el mejor de los casos, la mayor pena que reciben es ser apartados de la institución y en ocasiones, apenas trasladados de parroquia.
Ante este panorama ético reinante en prácticamente todo la sociedad dominicana y sus rincones, qué carajo representa el hecho de que en una plaza de la zona colonial unos alocados jóvenes se reúnan a cervecear, conversar, y a cometer, quizás, algún exceso amatorio
¡Vaya pecado! Quererse en las farolas, mientras el país es todo un gran estercolero de cinismo, un inmenso prostíbulo de hipocresía, latrocinio, impunidad, doble moral y mentiras, muchas mentiras.
Menos mal que existe Dios, y existe tu vientre, amor. Lo dijo en Madrid, Umbrales, ayer, como a las once: Mientras más se pierde mi país, mas se encuentra mi alma en tu mirada.

