Leonel, partido empresarial y sociedad civil
Por defender mi libertad me quedé solo. Quizás ese fue el premio. F. Cabral.
Ante la crisis ética y de credibilidad de la partidocracia nacional, a los dominicanos no nos queda otra salida que apostar a su reinvención y/o a la creación de nuevas alternativas partidarias.
Si algo está muriendo, es normal que algo esté naciendo. Cuando un rey muere, se le desea larga vida al Rey, aunque a veces en la muerte está la victoria. ¿Comprende?
Mientras todo esto pasa, uno observa que la cúpula empresarial del país no confía ya en la clase política, y ha entrado en shock al ver el poder político-electoral acumulado por Leonel Fernández, después de ganar tres elecciones presidenciales con más del 50 por ciento de los votos, y el pasado domingo haberle transferido a su partido 2.2 millones de intenciones de votos para su candidato, que insisto en afirmar no será él.
En los últimos días, hemos visto con adolescente alegría una movilización ciudadana maravillosa, orgásmica, pero sobre todo inusitada y mejor planificada que el lanzamiento del último BlackBerry. ¡Y qué bueno! Por algo el lema de nuestro matutino es Un periodismo responsable para crear ciudadanía.
De qué estamos hablando. Ocurre que, aunque lo suyo sean los bisnes, en una jugada política legal y maestra, la cúpula empresarial ha decidido CREAR su propia alternativa política ciudadana, bajo su bien disimulado pero estricto control. (Recuerden los señores, que habitamos un peculiar país de colindancias terribles, donde el más bruto ciudadano sirve para obispo y hasta los aguaceros pueden ser generales.)
Hace unos días, en un almuerzo con el Presidente Fernández, saludé el hecho de que en una entrevista al presidente del CONEP, en 41 minutos no se habló de reclamos empresariales, sino de respeto a la Constitución, 4%E. (Uno que ha entrevistado a todos los presidentes del CONEP, asegura aquí que hasta ese día, hablar con un vocero del CONEP y no tocar el tema de la carga fiscal, -por ejemplo-, era como pasar por donde Katia, en la Lincoln, ver ropa interior negra, ay y no pensar en ti, amor.)
Digamos que ya era hora. Mejor tarde que nunca.
La cúpula empresarial del país, acompañada de las agencias internacionales a lo USAID, sus brillantes intelectuales, su sociedad civil ilustrada, su prensa estratégicamente situada que sabe qué publicar y en qué momento, al fin se ha decidió crear SU propia alternativa política ciudadana, y qué bueno, pues enfrentado únicamente a un PRD -hoy más desacreditado que el portero de un bar racista-, el PLD corre el peligro de morir de éxitos, matarse a sí mismo como Chacumbele cualquiera.
Quizás ahora, ante la amenaza político electoral de un movimiento inteligente y poderoso que arranca con 110 organizaciones sociales variopintas, donde conviven mansos y sus cimarrones, virulento y sensato, amoroso y resentido, quizás ahora el PLD y su gobierno se esfuerce en mejorar los aspectos oscuros de su gestión: impunidad, falta gerencia o falta de autoridad, por decir.
Uno apoya y desea lo mejor a este movimiento político empresarial, con la esperanza de que cierto peledeísmo que viven en las nubes y no toca el suelo, aterrice y, parafraseando al viejo sabio de Río Verde, recuerde servir al gobierno, pero para servir al pueblo.
Salve compañeros del partido empresarial-ciudadano, desde este bulevar vencido en la victoria triste de los amores impertinentes y una patria sola, descreída y sin fe, les saludamos.

