Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Hasta esta madrugada estuve en Plaza España, en el concierto “Voces Amarillas por la Educación”.

Este concierto por el 4% para elevar la calidad de la educación dominicana fue el “7 días con el Pueblo” de esta generación.

No por algo, los artistas/conductores/organizadores fueron Techy, la de Tania; Janio, el de Huchi; Mariel el de Wilfredo; Diana, la de Betty; Iko el de Domingo; Pamela la de José Guillermo; Pavel, el de Pedrito.

Pero el concierto fue además, la evidencia de un gran avance en la República Dominicana.

En 1974, en el Olímpico todos cantamos por la libertad y la democracia, “porque no es cierto, que alguna idea pueda estar presa”. “Abra las rejas, señor gobierno»; cantamos porque -con el permiso de Guillén-, un día aprendiera el soldadito boliviano/dominicano: “que a un hermano no se mata, que no se mata a un hermano”. “Francisco Alberto, Caramba”“. Y “abra las rejas, señor gobierno”, aunque ambos estemos presos, carcelero: “yo de estos torpes barrotes y tú del miedo.” 

Casi 37 años después, vuelve la juventud a expresar su descontento, pero no por los presos políticos que ya no hay, o por la democracia (-papelera y corrupta-) que ya tenemos, sino por algo más elemental, y que nadie podía imaginar que después de tantos años de gobiernos revolucionarios o liberadores, centro izquierda, progresistas, podía seguir siendo un reclamo.

Hablo de priorizar la educación sobre todo lo demás, porque todo lo demás depende de ella, incluida la supervivencia de la propia democracia.   La educación es como el Vick Vaporub o el beso de las trigueñas cuando son altas y tienen piernas interminables: todo lo curan.

Yo, gobierno, dejaría mi actitud de Shakirismo político (sordo, mudo, testarudo) y escucharía a esos muchachos que están haciendo una revolución pacífica y tecnológica de mucho twiter y mucho BBchat, y muy de clase media, como son siempre las revoluciones.

Yo, gobierno, me cuidaría del poder de una consigna.

En el amor,  Kundera aconseja cuidarse del poder de una metáfora, del momento alucinado en que, por culpa de una mirada triste que halló consuelo en la ternura de unos ojazos negros, una bendita mujer escribe su nombre en nuestra memoria erótica. Entonces, ya no habrá consuelo ni bálsamo posible, a no ser el de sus labios: Es el amor borgiano con todas las vicisitudes el que ha llegado.

Por todo eso, el gobierno debe escuchar a estos jóvenes que están haciendo su revolución particular desde el poder de una consigna: 4%E.

Yo, presidente, pediría a mi ministra de educación iniciar !YA! un diálogo franco y abierto de palabras y acciones simultaneas con la coalición por una educación digna, a partir de lo ya consensuado en el Plan Decenal de Educación y la cumbre presidencial por la excelencia de la educación. 

Yo, presidente, me cuidaría del poder de una consigna cuando la juventud de un país la hace suya. Quién puede olvidar, “5% pa la universidad”. “La imaginación al poder”. “Hagamos el amor y no la guerra”, “No pasarán”, “Cuatro por ciento para la Educación.” O la más nostálgica e inolvidable para un peledeísta de los de antes: “Ni mató ni robó, por eso estamos con Juan Bosch, Juanbó, Juanbó.”  Por el poder de esa consigna y otros azares, hoy es gobierno el Partido de la Liberación Dominicana. «¿Comprende? ¿Comprende?»

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación