Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

        Es asunto de Amable Aristy Castro, decidir si se va o se queda con este o con aquel, con esto o con aquello.

            Asuntos son de cada quien, decidir cuál de los candidatos merece su voto, elegir entre un pasado de peligro y un presente de descuido.

            A mí, a esta hora del desconsuelo, qué puede importarme Hipólito y sus boches, Danilo y sus silencios, si en La Colonia Kennedy, en Constanza, un presuntamente homo sapiens, -(todos alegan que sí, que habla, camina y come y por eso es  un ser humano)- admitió ayer ser el responsable de violar y degollar a una niña de nueve años.

            Ahora sí que tiene razón Hatuey Decamps. Ante una afrenta como esta, una desgracia sin fondo, una tragedia sin límites, ahora sí que me importa un comino si usted vota incluso por el mismísimo  diablo o demonio al que iba a votar El Cacique en 2008.

            Vote usted por Checherén si las ganas y el asco le dan, pero no olvide que está viviendo YA en una sociedad tan desalmada, fallida, desconsolada, huérfana de Dios y de esperanza, que esta semana una madre debió ser hospitalizada por la golpiza que recibió de parte de un pedazo de carne con ojos que habría parido hace 16 años; y en La Colonia Kennedy, de Constanza, un supuestamente homo sapiens (el general PN, Báez Aybar, me acaba de confirmar que es un ser humano) confesó haber violado y degollado a una niña de nueve años.

            Vote usted por Tito o Checherén, por el mismo demonio al que votó Hatuey en 2008, pero algo tendremos que hacer entre todos para, algún día, lograr una sociedad donde no sea tan buen proyecto el mal, tan barata la doblez ni tan cara la decencia; una sociedad donde no salude a nuestros hijos, -tan proclamada, arrogante y prepotente-, en cualquier lugar, la muerte. (Tenía nueve años, don Radha, era sólo una niña, como mis hijas, como sus nietas.)

El Nacional

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