La preferida
Cuando llegué a Moscú, al morir los años setenta, los cubanos residentes allí eran la joya más preciada del PCUS, del CAME, de los días y sobre todo de las noches moscovitas. (Desde entonces, guardo devoción por la personalidad, la inteligencia, el ego sano, y las caderas de las cubanas donde a veces, no se pone el sol, según me cuentan.)
Cuando quien moría eran los años ochenta, fui a parar a Madrid como corresponsal de prensa extranjera y estudiante. Para entonces, entre las comunidades latinoamericanas de allí, ninguna tan querida y protegida como la cubana, que disfrutaba de todas las solidaridades, de la Izquierda Unida, CGT y sus redes de ONG, hacia los seguidores de Castro. Pero a su vez, la oposición al régimen encontraba en Madrid igual solidaridad de parte de los sectores conservadores del franquismo que moría.
En los noventa, pasé unos días por Miami sólo para confirmar que era una ciudad cubana y que, incluso, en algunos establecimientos hablaban inglés. Me quedé un año de obrero en un taller de mecánica en el Sur del Bronx, y pude comprobar el preferencial tratamiento que allí recibe todo ciudadano cubano de parte de las autoridades de Migración, en especial, si ha renegado de la revolución.
Regresé al país en 1995 de sueños llenos y con los bolsillos flacos. Igual que siempre, Cuba y Santo Domingo eran un solo amor en cinco siglos y quinientas noches. Un apóstol y un libertador con su amistad- así lo habían decretado en Montecristi.
El dominicano siente tan suyo al cubano, que, hoy, en un hecho inimaginable en cualquier otro país del mundo, dos de los comunicadores más influyentes y admirados del periodismo de TV nacional son ciudadanos cubanos: Hablo de Alicia Ortega y Roberto Cavada.
Hay pueblos signados por el destino para ir siempre delante, para sobrevivir a toda adversidad, desdicha, bloqueo. Cuba, por decir. Ella ha sido siempre la preferida de los imperios y sus pueblos, desde Hispania a la URSS, vuelta a Europa y desde allí a Estados Unidos.
Me costó el rodar media vida por el mundo, pero al fin pude comprobarlo: ¡Asere! !Cuba es la preferida! (Y mejor no hablemos de sus hijas,ay.)

