Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Cuando la política y sus miserias andan en bandolera, al dominicano siempre se le aparece el béisbol y le salva. La pelota es el Prozac nacional por excelencia.

El subdesarrollo dominicano nos arrastra a estas selvas de asfalto, violencia, irrespeto y sangre. Pero cuando creemos que hemos tocado el fondo y que todo está perdido, se aparece Miguel Tejada como un Duarte de guante y bola, o Moisés Alou como un «José Francisco Bosch y Gaviño» para levantarnos el ánimo.

Y es que mientras anda uno felizmente amanecido por obra y gracia del beisbol caribeño y sus éxitos, y entra a la Mac, revisa, prepara el “McKinney Daily News”,  es inevitable enterarse de que, según Salud Pública ya el salami nacional es apto para la salud y cumple todas las normas que manda la ley, entre otras razones, porque nuestro vagabundo Estado cambió la ley para que el salami cumpliera las normas. ¡Joder! (Aquí es cuando yo pido  cita con la Dra. Simó, y acudo al beisbol para salvarme de la depre institucional colocando mi viejo DVD con las glorias de Pedro, El grande, o don Juan Marichal, el inmortal. No coloco los jonrones de Sammy porque un bate encorchado acabó con la credibilidad de su hazaña).

Mientras uno más se entera de la coprológica composición del contrato entre la Barrick Gold y sus anexos, más quiere que el glorioso Licey se deje de payasadas y con un Acta institucional y mucha autoridad nos libere de sufrir. (“Amor, sálvame ahora”.)

Por las señales que uno recibe de un PRD más dividido “que un racimo negro”, un PLD «muertecito de éxitos» acuñando en su seno y asumiendo en silencio una lucha de tendencias que la transición de poder crea, unas fuerzas alternativas que no lo son, o una izquierda más torpe que un enamorado sincero o un cura en un burdel… tal parece que para sobrevivir con cierto nivel de salud mental, cada día los dominicanos necesitaremos mas de nuestros héroes deportivos.

Tal que siempre ocurre igual. Cada vez que la política y sus desvaríos nos parten el corazón, siempre el béisbol y sus glorias nos salvan.

A peores políticos, mejores beisbolistas.

Al punto que vamos, Chilote, en Santiago, y Moisés Alou, en la Capital, son ya una “línea” para sus respectivas senadurías.

Si Pedro Martínez fue un lanzador controlado, con gran repertorio de lanzamientos y unos “jardines colgantes de Babilonia” bien colocados para «afeitar» a quien sea, añádale a Stanley Javier de Vice, y quizás estamos hablando del Presidente de la República para 2016… aunque con tan buen inicio y después de las afirmaciones de Lula Da Silva sobre la insuficiencia de cuatro años de gobierno,  uno no descarta ya un jonrón sanjuanero por los 411 en un partido extra innings.

El Nacional

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