Opinión

El bulevar de la vida

El bulevar de la vida

Abril, una andaluza de Jaén y un olvido

Con abril llega la primavera, pero también llega la historia a saludarnos, echarnos una mano y rescatarnos de nuestros olvidos.

Es Abril. Es 24. Puente Duarte. Peña Gómez, voz en alto. 

Abril es de amor, amores, buenas tardes, largos días, algún beso, y mucho olvido.  Menos mal que, anoche, al Grupo León Jimenes y la Secretaría de Cultura se les ocurrió premiar el libro de Hamlet Hermann que cuenta y rinde homenaje a la vida, pasión, muerte y gloria de Eberto Lalane José. El Fiero. Libro fundamental para entender y conocer a este gigante, y, a la vez, saber de fracasos, incapacidad, traición a borbotones, desidia por pipá en las fuerzas liberales de nuestro país. No fueron casuales las palabras de Hamlet a la hora de agradecer el premio a su libro: dijo que lo escribió para vencer la mala memoria del pueblo dominicano, y ya se sabe que los pueblos que no conocen ni recuerdan su historia, corren el peligro de repetirla. Aquí la repetimos cada cuatro años. Las mentiras se sublevan cada dos, en cada proceso electoral, y siempre se vuelve al principio, aunque abril llegue con sus flores y una voz te regale el universo, y unos ojos de noche azul te inspiren creer en Dios, por Jesús, por la María y sobre todo por la sonrisa de las Paola.

Volvemos a abril, y la reflexión causa vergüenza.    ¿Cómo entender que casi 3,000 dominicanos perdieran la vida en una revolución por la vuelta a la Constitución de Bosch y sus mandatos, (revolución social boschista) para que 44 años después nos encontremos con los partidos liberales herederos del Bosch perredeísta de 1962 o del don Juan peledeísta de 1973, convertidos ambos, -suicidado ya el PRSC- en vulgares instrumentos de la derechona conservadora más fundamentalista e irrespetuosa de las ideas de los demás. El discutido artículo 30 del proyecto de constitución propuesto por el Presidente Fernández y aprobado por el PLD y el PRD confirma todo esto, como si ambos partidos se hubieran puesto de acuerdo para pasar de Bosch y Peña Gómez a las ideas de Tomás de Torquemada, el gran inquisidor.

 ¡Y todo por ganar elecciones… para nada, para nada!

La maldición del olvido. “¿Comprende?” ¿comprende?”

El Nacional

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