Cuentas claras
Atrás quedaron resabios y querellas, exabruptos y malos entendidos.
El contrato de venta del 49 por ciento de las acciones de REFIDOMSA a la PDVSA venezolana es ya un hecho, aunque quede pendiente el formalismo de la aprobación congresual.
Sin embargo, la luna de miel que observamos ayer entre los presidentes Fernández y Chávez no puede confundirnos y hacernos olvidar por un lado lo temperamental del presidente Chávez, y por otro -más importante- la distancia ideológico- política que existe entre ambos.
Chávez, autodefinido de izquierda socialista, tiene posiciones firmes en ese campo; por el contario el presidente Fernández es un pragmático de la política que no cree en más ideología que los resultados, incluidos los electorales.
Imagínense, un mandatario que hace convivir felices y hermanaditos a Miguel Mejía, izquierdista desde chiquitito o un socialista confeso como el Gordo Oviedo Landestoy, con unos de los tradicionales gerentes políticos del Imperio y la derechona nacional como el canciller Morales Troncoso, (al cual le asignó la administración política de su otro partido el Reformista Social Cristiano), un mandatario así, ya digo, es un centrista consumado, pragmático como un bombero, aterrizado como un Cesna gringo en la Plaza Roja.
Esto significa que la relación entre los Estados dominicano y venezolano debe estar mediada por una formalidad contractual del más alto nivel. ¡Cuentas claras, quiero decir! Y es que mucho temo, sin ser Montás, que no pasará mucho tiempo antes de que aparezcan contradicciones políticas entre los actuales mandatarios de ambos países. Ya han aparecido: Chávez no reconoce la legitimidad del presidente Lobos, mientras Fernández apoyó como mal menor su triunfo y toma de posesión.
Pero otro elemento mueve a gran preocupación, y es la probable ampliación de la Refinería, lo que representaría una inversión de cientos de millones de dólares. ¿Quién invertirá ese dinero? Si lo invirtiera Venezuela, significaría una disminución porcentual de la participación dominicana, o sea, que pasaría a ser socio minoritario sin el control de la Refinería, con lo que eso representa para la seguridad nacional.
Como ven, demasiadas preguntas, y no menos temores.
En lo que se acoteja la carga, desde este bulevar solo una advertencia: Cuentas claras, profesor, cuentas claras, que la patria está mirando.

