Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

       Por enésima vez, una institución del Estado se reúne frente al mar para descubrir el hilo en bollito, el helado en palito y la ubicación exacta de la Farmacia Mella.

          Esta vez tocó el turno a la dirección de migración y sus colegas de países amigos. Con lo sencillo que sería, simplemente, aplicar la Ley de Migración y su reglamento, y dejar  Bayahibe y su mar a la poesía, el amor, sus azules varios y la meditación horizontal. 

          Es una de las sombras del actual gobierno: Parece tener claro qué debe hacerse para avanzar… pero no se atreve a hacerlo.

          Fue este gobierno quien propició y patrocinó la Cumbre Presidencial por la Excelencia Educativa, pero luego, con todas las prioridades y consensos en la mano, se descuidó en la aplicación de lo acordado y hasta permitió que sin consultar ni al propio Presidente, el ministro de la cosa metiera el gol de aprobar -sin escuchar a nadie- unos “textos integrados” que desintegraban  el castellano y la historia de nuestra educación básica.

          El actual gobierno sabe cómo combatir la corrupción porque fue quien creó la normativa jurídica e institucional para ese combate, pero resulta que a la hora de los hornos nada ocurre y “no hay cárceles para los políticos”, según admitiera en El Bulevar el director del DEPRECO, más vencido que un Quijote en ayunas o un huérfano de tus besos, ¡ay!

          Ahora toca el turno a Danilo Medina, quien parece ser televidente de nuestros programas, pues uno tiene años pidiendo a cada presidente electo que en la primera reunión del gabinete de su gobierno, diga más o menos: “todos somos amigos y compañeros, pero esas condiciones no serán tomadas en cuenta si alguno de ustedes incurre en hechos dolosos.” Justo y eso acaba de declarar Medina.  Algo parecido a esto nos dijo Hipólito Mejía en DE LA SEMANA, y así llegamos al meollo de toda lucha electoral: la credibilidad de los candidatos.

 Credibilidad. He ahí la naiboa fundamental de todo esto.

          Quien logré convencer al elector de que “ahora sí”, “ahora es”; quien enamore al votante y lo obnubile y allante, (aunque después y una vez más le rompa el corazón, como siempre) ese será el próximo presidente de la República.

          Pero no olviden que la historia es implacable. Que la única riqueza inagotable de un ciudadano, presidente o no, es su firma, si posee el don de la credibilidad y la confianza.

 

          ¿Merecen Danilo o Hipólito esa confianza?

 

         Ojalá y el próximo gobierno tenga la decidida voluntad de pasar de las palabras y los diagnósticos, al campo sudoroso y patriótico de los hechos. …. Porque van muchos años, “Danilo Mejía”, y muchas elecciones, muchas promesas no cumplidas, gente honesta irrespetada, don “Hipólito Medina”.

          Y termino con una advertencia: Por haber leído a don Pedro Mir, los políticos deberían temer a las «ganas de morirse» que a veces les surgen a estos pueblos bullangueros y alegres pero hastiados de olvidos.

El Nacional

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