Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Poesías y boleros plebiscitarios para peledeístas vencidos

Miembros del CP del PLD realizan semanalmente una formidable tertulia de boleros que es ya de antología.

            En esa línea de reconocimiento a la santa poesía y el poder del bolero, este bulevar ofrece a los peledeístas, los argumentos románticos para la negación plebiscitaria de este domingo; al fin, lo que no puede la poesía no lo podrá ningún manifiesto, amenaza ni discurso político autoritario y trasnochado.

Ahí les va:

“No, porque tus errores me tienen cansado, porque en nuestra vida ya todo ha pasado, porque no me has dado ni un poco de ti.

            No, porque con tus besos no encuentro dulzura, porque tus reproches me dan amargura, porque no sentimos lo mismo que ayer.

            No, porque ya no extraño como antes tu ausencia, porque ya disfruto aun sin tu presencia, ya no queda esencia, del amor de ayer.

            No, aunque me juraras que mucho has cambiado, para mí lo nuestro ya está terminado, no me pidas nunca, que vuelva jamás.”

            “No te pido que te cuides esa delgadez extrema, sólo pido que me mires con esa mirada buena.”

            “No, ya no debo pensar que te amé, es preferible olvidar que sufrir, No, no concibo que todo acabó, que este sueño de amor terminó, que la vida nos separó sin querer, caminemos, tal vez nos veremos después.”

            “Corazón Adentro. Yo no quiero saber si tú has vendido el cuerpo al oro del que no te quiere, ni si el recuerdo de mi nombre muere sepultado en la noche de tu olvido”.

            “Yo no quiero saber si tú has rodado de goces harta, al fondo de la vida, donde quizás tu desenfado pida lo que el honor y el bien jamás han dado.”

  “Yo no quiero indagar qué rumbo toma la barca sin timón de tu existencia: paloma fuiste, llena de inocencia… ¡y aún quiero yo creer que eres paloma! Pero si el Vicio te llamó a su lado, pero si el Vicio te manchó la frente, ¡respeta en las negruras del presente las limpideces castas del pasado!”

            “¡Que yo no pueda verte! Y si arrastraste la gloria de tu carne sobre el lodo, ¡ama con otro corazón, de modo que no se ensucie aquel con que me amaste!”

            “No quieras nunca que mi mano escombre en las ruinas desiertas de tu vida, ni que me aflija, como artera herida, la deshonra maldita de tu nombre. Permíteme vivir mi desvarío y, lejos de pesares y agravios, seguir creyendo que en tus rojos labios ¡el postrer beso que vibró fue mío!” (Manzanero, Gil, Guillén.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación