Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Durante catorce meses, los partidos nos han mostrado caras, gestos, programas, propuestas, candidatos.

 Durante catorce meses, ellos han tocado todas las puertas y recorrido más de una vez todos los rincones del país.

Pero hoy/mañana es el tiempo de las verdades, de la verdadera encuesta.

 Es el momento de la cristiana voz del pueblo, que, como se sabe, y está en algún apócrifo evangelio, es la voz de Dios.

 Durante catorces meses, o quizás toda la vida, los señores han hecho y deshecho con nuestros sueños y aspiraciones. Pero ahí están. Entre ellos hay para todos los gustos, y también para todos los disgustos.

Durante catorce meses, con la paciencia de un Job drogado, el país les ha escuchado o más bien les ha soportado. Pero es ya la hora de  los hornos.

 Por hoy, y hasta mañana como a las nueve, que solo se escuche el silencio de la reflexión consciente, porque en ese papelito que usted deja «está dejando su honor, su libertad y su conciencia.

Con todas sus perversiones y desafíos pendientes, nunca como ahora la democracia electoral dominicana había sido tan eficiente y transparente.

Que cada quien tome este día para pensar y repensar su voto. En silencio y sin cherca. El colmadón puede esperar.

Que gane Checherén, Einstein, Lucifer, Nicolás El Maqui, el Papa Borgia o Melesio Morrobel,  y que gobierne hasta el 2016 si así lo decide el pueblo en las urnas.

Pero a partir de este momento, el país pasa a las manos de la JCE, y su control más que nunca a las Fuerzas Armadas, puestas constitucionalmente a disposición del Tribunal. Aunque pienso que la paz social está garantizada, no por la Fuerzas Armadas que la garantizan, sino por la mayoría del pueblo dominicano que más de una vez ha demostrado su vocación para la convivencia pacífica.

No pasará nada que no sea la gloria de la victoria para uno, y el desconsuelo de la derrota para otro. Y el país seguirá… a pesar de sus pesares centenarios.

El lunes, el invitado a El Bulevar es Monseñor Agripino Núñez Collado.

Por su condición de mediador nacional por excelencia, supeditamos su participación a que no ocurra una crisis electoral que como en el pasado le convoque. Pero como estoy seguro de que no pasará nada, el lunes a las siete llegará monseñor a CDN a oficiar una misa de agradecimiento al Señor Dios, don Jesús, pero también al señor don Pueblo Dominicano, que una vez más demostrará que ama la paz, como si ella fuera esa mujer, ¡ay!, alta como los sueños, fuerte como los vientos, tierna como un “te quiero’, -lo sospecho- y con tal luz en su mirada, que podría sin esfuerzo iluminar el universo para que pueda un mortal escribidor encontrar algún día el camino de sus besos.

 Mujer, Dios, amor, patria… perdón, ¡Qué redundancia!

 

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación