Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Es difícil argumentar contra su éxito. En especial el éxito de disminuir como nadie en América Latina la jodida pobreza de su pueblo (27% y subiendo), en dignificar la vida de los indígenas, durante siglos dueños de todo pero dueños de nada salvo de su muerte. En ningún patria latinoamericana había visto uno tanta discriminación, segregación, racismo y autodescalificación de un pueblo/dueño, como la que vimos por varios meses en Quito, en 1987.

Lo cierto es que, a pesar de su juventud, sus victorias arrasadoras, su demostrado talento político y buen talante democrático –(en el buen sentido de la palabra “democracia”, o sea demo: pueblo), más su altísima valoración superior al 90%,  le confieren a Rafael Correa la autoridad para darle consejos a una izquierda dominicana más despistada que un Cardenal cenando en Museo del Son, o un pastor evangélico entre mulatas de buen ver cerrando El Bomba.

Hablo de consejos también a unos partidos “liberales y progresistas” revolucionarios o liberadores, que solo lo son hasta tanto llegan al poder, porque es el precio que pagan por alcanzarlo… y rueda la rueda. Pero pasan los años y no pasa nada.

Hace ahora mil años, Francisco Umbral me decía en los Madriles que en España no hay “poetas malditos”, “porque nos sale sencillamente un pobre de pedir”. Y así en las patrias nuestras tan bananeras y colonizadas ellas. Baudelaire no tiene versión hispana, ni Kafka traducción.

Así ocurre en Dominicana con las izquierdas todas. Mientras en toda América el fracaso de las partidocracias va creando gobiernos comprometidos con los pobres y sus desgracias y después con todo lo demás; líderes con coraje o astucia, con inteligencia  o compromiso, o con todo eso junto a la vez… y aparece un Evo desde las entrañas de los pobres bolivianos, y este Rafael Correa, y Chávez y un Lula, empecinados todos en dignificar (cada uno con su librito) la vida de los pobres de su patria… aquí en Dominicana, cada vez la izquierda es menor, más incapaz, tiene menos influencia política, mediática y social, al punto que el liderazgo de oposición quien lo ejerce es el Centro Bonó, Rogelio Cruz y una parte del CONEP.

Es por todo esto que uno le sugiere al presidente Correa, sacar un tiempito para hablar con nuestra izquierda o como se le diga; y es especial para aconsejar al presidente Danilo Medina sobre qué hacer cuando un Estado débil y medio fallido se enfrenta a un monstruo legalizado pero ilegítimo como la Barrick Gold.

La clasecita podía comenzar con sus reflexiones ofrecida a Ana Ibáñez, en 24 Horas de TVE: “La nacionalización no es necesariamente un atentado a la seguridad jurídica. Es un derecho que tiene cada país, siempre y cuando paguen las compensaciones que puede determinar sin problema alguno una empresa internacional dedicada al asunto”.

El Nacional

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