Opinión

El Bulevar de la vida

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Democratizar la corrupción

         Ante un largo rosario de evidencias de corrupción en el ser nacional, en la familia, en la empresa privada, y por supuesto en el Estado, propongo irresponsablemente aquí: democratizar la corrupción.

         Ese “borrón y cuenta nueva” nos permitiría seguir y ampliar al resto de la ciudadanía, incluido el lento club de los pendejos, la alienación cherchosa de colmadón y cerveceo, de una bachata que suena y una mulata que pasa, mira y sonríe. 

         De todos modos, aquí la estabilidad macroeconómica, como la paz social, hace años que tiene sabor a corrupción, ilegalidad. Hablo de prevaricación, tráfico de influencias, “grado a grado”, nepotismo, narcotráfico y lavado. Por algo, anualmente hay unos 480 millones de dólares que no cuadran en las cuentas  nacionales, y le llaman poéticamente: “de errores y omisiones”.

         Aquí, la corrupción es “La Historia Universal de la Impunidad” que ha iluminado familias desde Lilís a Balaguer, con sus confesos 300 millonarios.

         Luego llegó la Democracia, y lo que hemos tenido que ver cada cuatro años, desde aquel agosto 1978 hasta ayer  ha sido un destape cada vez peor, un alocarse, un striptease ético en cada marina o restaurante caro: Y no me corrija usted, mire, que no hablo de sentencias sino de apariencias, excesos: A exhibición pedante de riquezas, relevo inmediato de las pruebas.

        Propongo que democraticemos la corrupción, y que cada quien vaya pensando en un negocio turbio, un tanto por ciento, malas artes, padrinazgo, y en ese plan. Y hasta puede que logremos cerrar al DEPRECO y sus chistes malos, la Comisión de Ética y sus lamentos de Jeremías.

         No entiendo por qué PC y Finjus insisten en el tema, si la corrupción financia partidos para la «democracia», crea empresas, jubila “queridas” a los 24, inspira fundaciones, mantiene familiares vagos, paga entierros, facilita recetas, o sea, cristianas formas de distribuir la riqueza, algo en lo que, precisamente, todos nuestros gobiernos han fracasado. Entonces: Democraticemos la corrupción, para ver si de una vez por todas explota todo esto, tocamos el fondo, y sale el sol por algún lado. ¡Pero que salga ya! 

El Nacional

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