Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Un moridero de sueños

Con diciembre llega nuestro simbólico invierno y llegan los recuerdos.

Si abril siempre ha sido mes de esperanza, diciembre es el mes de la nostalgia, de ese pasar balance frente a un espejo personal y siniestro, implacable como los adioses, torturador como el olvido.

En el país, vemos como se diluye la fe ante la siniestra posibilidad de encontrarnos sin camino, incapaces casi siempre de reunir las palabras con los hechos, nuestros discursos y promesas con nuestras acciones.

La tolerancia a lo éticamente intolerable nos vence, la impunidad se celebra  como una fiesta, ya se sabe, y a veces parecemos tan solo una cueva de ladrones con cuatro curas hijos de Dios viviendo como él entre los pobres, pensando como él primero en quien más necesita.

De los pobres será el reino de los cielos, cuentan que dice más de un libro sagrado de más de una religión, pero lo que es este reino, ya lo ven, es de los otros.

Lo triste de estos tiempos y de estos balances, de este inutil sacar cuentas, es la pobreza, no sólo de pan sino también de alma.

Y así vamos.

En diciembre repasamos lo vivido, sólo para confirmar, vencidos, que las miserias materiales de los humildes, y las tristezas existenciales de los pudientes, al fin lo consiguieron. 

Joder, don Radha, ahora sí que lo logramos. Entiendame: De alma o de pan, de espíritu o de Educación (hoy impunemente fuera de control su Ministerio) ahora sí que somos tan solo un morideros de sueños, o peor, “un rico“moridero de pobres”, en el más doloroso sentido de la palabra pobre. 

¡Qué oscura que está la noche! ¿Irá a amanecer?

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación