Y finalmente
Pues para que no vayan ustedes, mis lectores, a pensar que anda uno cortando párrafos como trozos de papa, o abandonando ideas como si fueran amores de paso sin porvenir ni cielo.
Entonces, para salvarme y salvarlos del descuido, les dejó con el final ampliado de lo que debió ser el bulevar de ayer dedicado al delicado tema de las drogas y su control.
En fin, que no es a las drogas y su circulación lo que habría que controlar, -lo que ha sido una guerra perdida en todo Occidente-sino al hombre en sus pobrezas, al ser humano hundido en sus incapacidades para enfrentar con temple y salud mental los golpes que a todos nos regala burlona- la vida, como en el tango: porque quise mucho y porque me engañaron y pasé la vida masticando sueños/porque soy un árbol que nunca dio frutos/ porque soy un perro que no tiene dueño.// Porque tengo odios que nunca los digo y porque cuando quiero me desangro en besos. Porque quise mucho y no me han querido por eso canto tan triste por eso (Entra el bandoneón, y ahí aparece el Ginebra en La Casa y me brinda el primer trago.)
Uno saluda a don Marino Vinicio Castillo, a Gilberto Delgado Valdez y a Rafael Ramírez Ferreiras por su coraje y esfuerzos. Pero como en tantas otras cosas, en el tema de las drogas la fiebre no está en las sábanas.
El drama de las drogas no es militar sino psicológico:. La familia, c la familia. No se trata de armas y tiros, sino de almas y olvidos. El ser humano, estúpido, el ser humano.

