Mujer y olvido
Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo
Napoleón Bonaparte
Dicen que nadie subyace tan bajo en la escala moral de los homo sapiens, como el hombre cuando levanta su mano para golpear a una mujer.
Dicen que ella es semilla fruto, flor, camino, que pensar , es altamente femenino, dicen. Y entre decires, sigue la mujer en su lucha enfrentando acosos, violaciones, asesinatos. Todo porque el macho ibérico no sabe perder, soportar olvidos, asumir derrotas. Como tampoco sabe -pobrecito- que el único rencor posible ante un mal amor es ser feliz, como la única venganza contra la hembra es un bolero. (Y entonces )
Son machos para lavar una afrenta en sangre y tiros, para hacer de un cuerpo una vaina, ay, pero son incapaces de respetar el derecho femenino al olvido.
La mujer avanza, gerencial y maquillada entre bufetes, despachos, consultorios, pasarelas, pero al alto costo de retroceder en el hogar, obligada así a descuidar su obra más importante y fundamental, -desde la Biblia al Corán, de Jesús a Freud o Juancito Pérez Vidal, alias Tito: Hablo de sus hijos. Unos hijos que criará otra mujer, humilde, que para ganarse la vida tuvo que abandonar a los suyos… y así se inicia una cadena de olvidos y ausencias maternas (insustituibles) que están formando unos ciudadanos perdidos en su analfabetismo emocional, en su inseguridad de soledad de cariño, de autoridad, respeto, incapaces de manejar conflictos, superar derrotas y olvidos. Son muchachos con mucho Nitendo Wiii, y pocos abrazos/pelas/ boches paternos, formadores y fundamentales.
La mujer avanza en la oficina y retrocede en el hogar, mientras, el macho ibérico, despistado, no entiende nada y se deja llevar de sus miserias más íntimas, derrotado del triunfo ajeno femenino Ay, de los poetas y sus verdades. Dijo Martí: y, de mujer, puede ser que mueras de su mordida/ Pero no empañes tu vida/ diciendo mal de mujer.

