Celso, la CDEE, doña Dora y su gata
Como siempre, estas cosas tan serias las explican mejor el refranero popular y la santa poesía y sus desvelos, o sea: la historia de la gatita de doña Dora, o aquello de: ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios, contigo porque me matas y sin ti porque me muero.
Tal que, el Presidente Leonel, -que sabe muy bien que sin un alumbrado buen final 2012 no habrá un feliz regreso en 2016- decidió apostar a la racionalidad empresarial en la administración de la CDEEE como penúltima forma de encontrar salida o alivio al sempiterno problema de los apagones.
Fernández conoce muy bien el pensamiento económico y las propuestas de Celso Marranzini sobre el tema. El asunto es sencillo: aplicar la lógica empresarial de gastos/ingresos y otros dones en la administración del holding.
Puesto manos a la obra, Celso comenzó por lo elemental: la revisión de la nómina. Pero ahora se oyen los gritos de protesta del clientelismo partidario morado, y piensa uno en los escrúpulos de María Gargajos, en la famosa gatita de doña Dora y sus lloros. Ya hasta ha aparecido quien afirme que es políticamente incorrecto despedir a quien no trabaja pero cobra, o a quien trabaja pero su labor no es indispensable para la recuperación de las quebradas empresas. Adió c ¿y no fue a eso que apostó su Presidente y jefe político cuando, vencido por la evidencia del fracaso, decidió nombrar en CDEEE a un empresario con su lógica de anticlientelismo partidario y parasitario? ¿Y no es esa racionalidad en el gasto y en la nómina pública lo que había prometido el PLD en la oposición y la que, incluso ha alcanzado en algunas instituciones del Estado?
Marranzini debe ir a la CDEEE a aplicar la receta que durante años ha estado cantaleteándonos a los entrevistadores: Verticalización del sistema. Despartidarización de la institución. Aumento de los cobros. Reducción de pérdidas. Disminución del consumo de combustible, y poco más. Para eso, supone uno, aceptó el desafío, perdón, quise decir el cargo.

