Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Lo que somos

“…en nuestra quimera,

doliente y querida, dos

hojas que el viento, juntó en el otoño”.

Mario Clavel. Bolero.

Demasiados temas, noticias, dramas para una columna sola, una sola nostalgia, una solitaria desesperanza porque ni éramos tan honestos como creíamos, ni tan patriotas ni duartianos como alguna vez soñamos.

  Los gobiernos y sus presidentes, los MC, sus dueños y periodistas representan/representamos el país que somos. Llegamos hasta donde el mercado de la teleaudiencia o el mercado electoral nos permiten.

 El suicidio, incluido el suicidio político, amor, es una torpeza de valientes, inaceptable. Uno tiene años pidiendo un gobierno mártir, pero ya ven, el martirologio, como los zapatacones, las corbatas anchas o las blusitas “bajaymama”, ya  no se usan, según mi hermano Sócrates que lo sabe todo en este tema.

Como ocurre con los presidentes, -cuya audacia en la defensa del interés nacional llega hasta el punto donde no peligre su éxito electoral-, así ocurre en la comunicación coprológica, tan exitosa como dominante y celebrada.

 La vulgaridad, como la corrupción, es un buen ejemplo. Supuestamente, el teleauditorio condena los MC coprológicos, vulgares, chantajistas, extorsionadores, sin embargo, muchos de ellos son líderes de audiencia. ¿Y quién los escucha?

¿Y la corrupción? ¿Si existe tanto rechazo a ella, por qué los políticos más cuestionados éticamente tienen tanta aceptación en la población votante? Y recordemos que el voto es secreto, que es posible “coger la fundita y no votar reformista”. Pero no. Nada es menos aceptado en el país que un político que haya sido honesto, ético y responsable en su paso por el Estado. Eduardo Estrella o Guillermo Moreno son buenos y dolorosos ejemplos.

 Ocurre con algunos propietarios de medios, a quienes no les importa lo que se emita a través de sus canales o emisoras, siempre y cuando sea rentable, al fin, Dios siempre puede esperar, y además perdona. Una fortuna, -como París- ay, bien vale una misa, un programa insufrible donde se piense con faltas de ortografía o se insulte por deporte.

  No están de moda los héroes y mucho menos la patria. Digamos que nuestra democracia papelera nos ha desnudado, colocando un espejo frente a nuestra cara, y lo que vemos nos horroriza, no  por feos, canosos, viejos, que es cosa sin solución, sino por simuladores.

 Los presidentes de gobierno, los medios de comunicación y sus periodistas y propietarios sólo llegan/llegamos hasta donde la población votante, la teleaudiencia, el ciudadano común nos permite. Como en el bolero, “nada más que esto somos… nada más”. Amor.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación