Como en el amor -donde el problema no son tus ojos sino tu mirada- digo aquí que en esto de undíasinpollos el problema no es el pollo y mucho menos el pollero, sino la militancia ciudadana.
Está muy bien que el Estado y todas sus agencias incentiven la participación de la ciudadanía en estos asuntos; no por ver a los productores de pollos y a todos los que trabajan en la cadena de comercialización de ese producto como unos delincuentes, sino por enseñar al ciudadano común a defenderse de las leyes del capitalismo arrogante que, suicidado el socialismo real, ha devenido en mas hijo de puta de la cuenta, y en vez de hacerse más humano como reclamó en vida el camarada papa don Juan Pablo II, se ha hecho más despiadado e insensible.
Finalizada la guerra fría, el capitalismo triunfante y celebrado debió girar hacia Dios pero prefirió voltear hacia Lucifer en tragos, pero sin María Magdalena que es la buena de la historia. Y aquí lo tenemos, arrogante y despiadado, cruel y autosuficiente como esa mujer hermosa, inteligente y venerada, que además lo sabe y nos parte el corazón cada vez para confirmarlo. (Iría a ser muda que Dios le dio esos ojosV.H.)
Y es que, como bien dice Felipe González, el futuro era ayer. Y ya es cosa del pasado eso de reclamar al ogro filantrópico del Estado para que venga a salvar al ciudadano de un precio alto o de un especulador anticristiano. No.
Ahora de lo que hablamos es de responsabilidad ciudadana, de militancia, de aprender a defender socialmente los chelitos de todos. Y PRO-Consumidor debería esmerarse en lograr que la publicidad de todo el Estado sea utilizada para mensajes educativos, lo que este escribidor de sueños no ha logrado en años de petición y reclamo.
La globalización impuso el libre mercado y sus reglas en todo el planeta. Jodidas reglas, sí, pero reglas aceptadas por todos, incluido el gobierno dominicano.
Hoy, la poderosa OMC y todos sus TLC impiden esos devaneos autoritarios. Si el pollo sube, consumamos la alternativa que esté mas barata.
Si ya se sabe que en tiempos de calor baja la producción de pollos, es de esperar que suba el precio. Entonces, no se trata de pedir auxilio al ogro clientelista e ineficiente, sino prepararse para cada julio/agosto encontrar alternativas al alza del pollo. Se trata de aprender a defender el peso, de ser ciudadanos y no habitantes y mucho menos vulgares padrefamilia, ese espécimen terrible que va por la vía esperando que un Estado haga por él, lo que el no hace por él, por su familia ni por nadie.
Como en el amor, donde el problema no es su piel sino su aroma, ay, en este rifirrafe el problema no es el pollo sino la militancia y responsabilidad ciudadanas.

