Donde las dan las toman, donde las toman las dan… y también viceversa.
Tal que ahora, en una estrategia políticamente correcta, los adversarios políticos del PLD -presentados en esta coyuntura como primos hermanos, criados en Arroyo Cano junto al joven Nano de los Medina- se han dado a la tarea de crear zancadillas y otras expresiones del gadejo humano entre Fernández y Medina.
La mezquindad y el resentimiento vuelan alto en estos días, las derrotas por el triunfo ajeno pesan más que una ausencia o una semana sin ti, y se llega hasta criticar que un mandatario haga lo que corresponde a la tradición presidencialista de la República Dominicana: Si en su mandato usted construyó una obra… ¡adió, c…! don Radha, ¿y quién cree usted que debe inaugurarla, dada la trujillista deformación nacional de que los mandatario participen en la inauguración de cualquier cosa?
Pero ahí están las criticas al Presidente Leonel Fernández. Criticas que insisto, de mordaces y resentidas pierden parte de su razón, pues tiene uno mas de una querella conceptual y literal con el todavía jefe del Estado, como ese aplicar la política como el arte de lo posible sin haberse atrevido a lo imposible, a la confrontación que aquí supone la aplicación de las leyes. ¡Ay, de las colindancias familiares y sus raciones de boa!
Pero, cuidado, tampoco vaya usted a regatearle a Fernández la estabilidad macroeconómica de los últimos años (en medio de una crisis financiera mundial que tiene en jaque al propio modo de producción y sobre todo de consumo capitalista), la certidumbre financiera y la confianza de los inversionistas hacía el país mientras él lo ha dirigido. (Ikea no está en Honduras, vean las estadísticas, ombe)
Es demasiado llegar, ahora que se acuestan las palomas y están llegando los olvidos, al absurdo de negarle a Fernández sus tres triunfos presidenciales sobre el 50 por ciento, o el clima de libertad con que se ha ejercido el periodismo en sus gobiernos, eso sí, a partir de los hechos y acciones del ciudadano de Villa Juana y no de uno que otro restavotos consumado, especímenes pulidos del viejo arte de meter la pata.
Este es la hora de los adioses… y llegarán las ausencias y faltaran los amigos, pero Fernández sabe de eso, al fin «cada lágrima enseña al hombre una verdad», quien puede no saberlo es el PLD, que en un descuido intelectual imperdonable, es posible que no haya leído al Martín Fierro de José Hernández.
Por eso ahora, que en los próximos 18 meses será un hobby periodístico/intelectual denostar o continuar denostando PERSONALMENTE a Leonel Fernández, y será un deporte intentar enterrarlo políticamente, a los peledeístas despistados y piensapoco, les digo, que aquello que les dio la victoria el pasado 20 de mayo (sumado a los errores de su adversario y el perverso e histórico uso de los recursos del Estado) es lo único que puede darle la posibilidad cierta de un buen gobierno: hablo de leer a Martín Fierro cuando dice, Que los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera. (El PRD sabe de eso)

