Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

No entiendo por qué nos sorprendemos tanto por tanta violencia, delincuencia y corrupción como soportamos, si el mensaje que enviamos cada día a los ciudadanos es el mismo: En esta patria de fortunas con sabor a pueblo, ricos a la carrera y mendigos del honor, todo tiene perdón menos la pobreza.

Si Ud. roba un salami de un mostrador de El Bomba, y tiene la mala suerte de ser apresado, muy posiblemente saldrá en las noticias de las diez. Pero si junto a una banda de gente “bien”, de fotos en marina y residencia con portón y video es atrapado evadiendo impuestos por 50.43 millones de pesos, un decir, entonces, su nombre no saldrá en los diarios ni en los telediarios, y todo se revolverá en un par de días, con dos políticos oficialistas amigos y tres buenos abogados cercanos al poder.

Al final, todo quedará como un “pequeño desliz de ingeniería financiera” de un honrado hombre de negocios. (La financiación ilegal de los partidos es el cáncer de las democracias occidentales.)

Nada fomenta tanto la corrupción como la impunidad. Estos lodos de violencia que nos abaten, combaten y nos vencen, son la lógica consecuencia del triunfo histórico de la impunidad sobre la justicia, de la doblez sobre la coherencia, del latrocinio sobre la honradez… Y todo desde Lilís y sus compadres hasta ayer, como a las cinco.

Hablo de la rentable industria de la difamación y el insulto. Hablo del triunfo de las exitosas mafias mediáticas como perros guardianes de grupos, que por ser mafias de maledicencia ilimitada son idolatradas por gobiernos, clubes sociales, iglesias, puticlubs, y hasta por magdalenas que es lo que jode.

Hablo de vivir en una patria donde ser honesto se va convirtiendo cada día más en un lujo de poderosos. Un lujo que, en ocasiones, ni ellos se dan.

¡Qué oscura que está la noche! ¿Irá a a amanecer? ¿O Dios, hastiado, se habrá quedó dormido?

El Nacional

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