Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Bachata para un loco país…piantao

            Uno, que en actitud celestina, tanto celebra que la gente se vuelva loca por amor, y bendice mil veces los atardeceres sin sol, (locuras de pasión.)

 

            Después de tantos años celebrando la aventura de estar vivos, sonriendo a la locura del padre y sus buenos juegos de Paolas, y canciones de Pavel en La Casa que es la casa.

            Locura a lo Piazzola. Ese estar loco “piantao/  piantao”, mirando la luna rodando, no por Callao, pero sí por la Hostos, para verla entrar coqueta danzando en Lucia o en El Mesón. 

            Después de todo esto, acude uno a este último bulevar de 2010 para pedir al poder político nacional solamente cordura, racionalidad, lógica, sentido común.

            Todos sabemos gracias a Kundera y los griegos, que un gran amor puede construirse desde una metáfora, digamos desde la locura que inspiró un momento, un libro prestado, una canción compartida, unos pies desnudos… y ambos se atrevieron a jugar para perder pero  jugaron.

            Esas irracionalidades tormentosas, vieja lucha entre cerebro y corazón, no deberían estar presentes en la política ni  el derecho, y menos en la interpretación de la Constitución de la República.

            Uno despide el 2010, herido de 4%E, pidiendo al poder político cordura y respeto a sus propias reglas de juego que resume la Constitución; y tranquilo se sienta en el portal de la dacha familiar banileja a leerla sin pasión, como no se debe leer nunca las cartas de amor, andaluzas de Jaén, ay. Leo: Art. 63.10: “La inversión del Estado en la educación, la ciencia y la tecnología deberá ser creciente y sostenida, en correspondencia con los niveles de desempeño macroeconómico del país. La ley consignará los montos mínimos y los porcentajes correspondientes a dicha inversión.” 

        Y sigo leyendo: Artículo 277.  Decisiones con autoridad de las cosas irrevocablemente juzgada. “Todas las decisiones judiciales que hayan adquirido la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, especialmente las dictadas en ejercicio del control directo de la constitucionalidad por la Suprema corte de justicia, hasta el momento  de la proclamación de de la presenta Constitución, no podrán ser examinandas por el Tribunal Constitucional y las posteriores estarán sujetas al procedimiento que determina la ley que rija la materia.”

          Estamos locos, piantaos. Y mejor no hablemos de migración, dejar hacer, fundir, o del asesinato de la enseñanaza del castellano desde el chulo techo de un moderno ascensor. ¡

          Por la esquizofrenia social que padecemos, por este aloque generacional de sueños truncos, piensa uno que el 2011 no debió ser declarado  “Año de la Transparencia y el Fortalecimiento Institucional”, sino “Año de la racionalidad político administrativa.

         Menos mal que Piazzola nos regaló entre mates, aquella balada para un loco, que cantó como nadie la garganta con arena de Goyeneche, El Polaco… “Ya sé que estoy piantao, pianto, piantao. No ves que va la luna rodando por Callao. Abrite a los amores que vamos a intentar/ la mágica locura total de revivir.”

 

            Estamos piantaos.

El Nacional

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