Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

  Ocurre en cada gobierno sin importar el partido ni el mandatario.

          Unos impresentables señores llegan a la dirección de tal o cual oficina pública gracias a su relación familiar o personal con el Presidente, o lo que es peor, por antigüedad en el servicio partidario, como si bastara “permanecer y transcurrir para honrar la vida”, a un líder, una patria.

           Un viejo amigo llama a estos señores: “maquinitas de restar votos”, pero el asunto es peor, pues los señores son, además, los malos ejemplos que dañan una gestión de gobierno y suicidan la mística de un partido, sueños de patria… ¿comprende?

            En su ego cubano argentino, con dosis de santiaguero-banilejo, a los muy prohombres de la nada no les basta con una asesoría presidencial para gerenciar fotocopias o aconsejar secretarias, una consultoría en olvidos o una embajada en Indochina. ¡No!  Ellos exigen un despacho “grasoso” y empoderado con buen presupuesto y asistentes buenonas que no escriben en Word. ¡Hagan memoria y sufran conmigo, camaradas!

            Sin embargo, como Dios aprieta pero no ahoga, y Tatica reprende pero aconseja, cada gobierno y presidente tiene también en su gabinete a los que yo he llamado siempre “las flores de fango”, que son unos señores y unas damas que van por el Estado como un gerente de la Cola-Cola en Atlanta, como si fueran sobrinos de Steve Job: eficientizando y transparentando todo, menos el amor, que escondido es mejor. (El peso de lo publico, la transparencia social dificulta el amor, como las nubes ahuyentan el sol, si es martes, pero eso es un tema de bulevar de viernes, con perdón.)

            De Hipólito Mejía y su gobierno, recuerda uno a Milagros y sus iniciativas de transparencia, al Dr. Luis Ernesto Pérez Cuevas, o al ingeniero Lalane José, entre otros. 

En la versión morada, cada vez que SENASA -la de Tati Guzmán- sube un peldaño de eficiencia y calidad en su servicio a los más pobres; cuando ONAPI gana premios de modernización, o, -aunque a los contribuyente nos duela- la DGII y la DGA dan demostración de eficiencia en sus recaudaciones; cuando PROMESE recibe en Buenos Aires la Medalla de Planta a la Calidad Gerencial en Latinoamérica; o cuando en estos tiempos terribles de inestabilidad y crisis económica “tumbagobiernos” en Grecia, Italia y España, las autoridades económicas monetarias nacionales llevan siete años de estabilidad macroeconomía que es una especie de factor sine qua non para poder avanzar, crecer y alguna vez distribuir mejor; cada vez que todo esto ocurre uno se pregunta, ¿por qué los presidentes no premian a sus buenos funcionarios, y sacan del gabinete a los ineficientes con gafas, alocaditos de prepotencia, a los trujillitos sin reparo, y otros especímenes de la impopularidad, daña gobiernos sin receso ni descanso?

            ¿Por qué no crear en el Estado y la escuela la elite de la eficiencia, la inteligencia, la entrega y la vocación de servicio?

            Danilo e Hipólito tienen la palabra. Ojala y gobiernen con lo mejor de la casa. Al fin, en el PLD y el PRD hay de todo como en botica.

El Nacional

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