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El cambio de verdad

El cambio de verdad

Tomé el taxi en Palacio. Le permitieron entrar adonde yo esperaba en la puerta de la México. -¡El cambio es de verdad!, dispara el taxista tan pronto lo abordo. -Ah, qué bueno. Me preparo para tomar y amplificar su opinión. Provoco una más detallada: -¿Dónde usted lo nota?-Antes no podía entrar a recoger pasajeros dentro.
Tenían que salir a la México, aún bajo un aguacero. -No llueve, y usted entró-, sigo buscando más comentarios. -¡Claro! Es que ahora no hay nada que ocultar. El que está haciendo lo malo siempre se anda escondiendo. -En eso estaban-, refuerzo la anotación del taxista. -En eso y más.

No se llevaron el Palacio para sus casas porque Dios es grande, y anduvimos a tiempo para sacarlos de ahí. -¿Le guata el cambio? -¡Y a quién no! La gente lo que quiere es comer, no tener problemas en la calle y saber lo que el gobierno hace con sus cuartos.

-En eso estamos. -Si Abinader sigue así, puede contar con el respaldo mío y de toda mi familia. -¿Entonces, usted votó por el Cambio?-Yo y toda mi familia. Pero no soy político. -Usted quiere decir partidista, porque político es uno desde que nace. -Usted me entendió.
La gente lo que quiere es comer, no tener problemas en la calle y saber lo que el Gobierno hace con sus cuartos

Así es. El tapón del mediodía ofrece la oportunidad de extender el diálogo. -El pueblo quiere ver presos a esos ladrones. Robaron tanto e hicieron tanto daño…-La justicia se está encargando de ese asunto. Se está tomando su tiempo para cumplir con el debido proceso.-Ojalá no hagan un tollo, como el que hicieron en el caso de Odebrecht.

-Ya la pava no pone donde ponía, amigo. -Entonces el cambio es de verdad. -Usted tranquilo. Puede estar seguro. -Si es así, cuenten conmigo. ¡Dígaselo a Dios! -Este gobierno apenas tiene cien días.

-El pueblo no deja de observar. Los primeros días marcan los siguientes. -Las trabas dejadas están siendo despejadas. -Lo sabemos. Para cumplir con los programas presentados hay que eliminarlas todas sin contemplación, comenzando con las botellas. -Para invertir en salud, educación y seguridad.

Por: Eduardo Álvarez

cenitcorp@gmail.com

El Nacional

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