El presidente Nicolás Maduro ganó la batalla diplomática sobre la detención en Aruba del ex director de Inteligencia Militar de Venezuela, Hugo Carvajal. Holanda no tuvo más que liberarlo, pese a la orden de extradición de Estados Unidos que lo vincula con el negocio del narcotráfico a través de la guerrilla colombiana.
Las acusaciones han dejado una horrorosa mancha, que no se limpia con la retórica antiimperialista a la que apela Maduro ante cualquier conflicto interno o externo. El caso de Carvajal ofrece algunas particularidades que no dejan de llamar la atención.
Desde enero había sido designado cónsul en Aruba, pero a la fecha no le han concedido el placer. Cuando se le detuvo el Gobierno de Venezuela tuvo que demostrar que era legítimo el pasaporte diplomático que portaba. Después de una minuciosa investigación, Holanda tuvo que dejarlo en libertad antes que extraditarlo a Estados Unidos, donde el oficial tiene abierto al menos siete procesos judiciales por sus supuestos vínculos con el narcotráfico. El cargo es lo que intriga.

