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El consumismo  también influye

El consumismo  también influye

SANTIAGO. Con el paso de los años,  tradiciones se van perdiendo y lo que antes era ya no es, una situación que preocupa a quienes le resultaban favorables algunos hábitos que eran comunes entre los residentes de aquí y  de los que ya no quedan ni señas.

“Mami, cómprame una alcancía” era una de esas expresiones  comunes entre los niños que al visitar los bancos y algunos puntos comerciales les rogaban a sus padres por una de esas cajas o latas para ahorrar unos cuantos pesitos, a otros se las mandaban a hacer incluso más grandes, para poder ahorrar más,  pero ahora la situación es completamente diferente.

 No solamente han desaparecido las alcancías, sino que con ellas también, el hábito o costumbre de ahorrar, lo que en ocasiones trae respuesta al porqué hay quienes nunca salen de una crisis. Y aunque “la situación económica está difícil”, que es una frase que con el paso de los años no pierde vigencia,  la verdad es que, aunque mejorara algún día hay quienes no llegarían a disfrutar de ningún bienestar económico  en sus casas “por que se comen todo en un día”, es la opinión que se recoge en  las calles de esta ciudad.

María Blanco contó que es penoso que la gente en este país no tenga cultura de ahorro, que no se organicen y después le estén echando la culpa a todo el mundo del desorden que tienen en sus casas y en especial de que nunca tengan un peso extra ni para comerse una menta.

 Albania López dijo que la evidencia de esta situación es más visible en algunas temporadas del año como en Navidad por ejemplo en que la gente gasta hasta lo que no tiene y en enero empiezan a quejarse de que la situación está mala, de que si el gobierno de turno, tiene la culpa o el padre de mis hijos que no me da nada y así se pasan el año pero “¿cómo van a progresar, si no se organizan y aprenden a administrarse con un presupuesto?”, acotó.

Unos cuantos años atrás hasta a los niños se les enseñaba a ahorrar y ellos iban creciendo con este hábito de guardar ese clavito para los tiempos difíciles. “A mis hijos les conseguía sus alcancías y si les daba hasta cinco pesos los enseñaba a ahorrar por lo menos dos,  ahora a los niños no se les enseña a ahorrar y si tienen las alcancías es de lujo porque no ven ese ejemplo en sus padres en la mayoría de los casos”.

Y aunque la gente se justifica diciendo que cómo van a ahorrar si el dinero que reciben no le da para nada, hay quienes afirman que se trata de un asunto de cultura y que el hábito del ahorro se ha perdido.

UN APUNTE

La razón de algunos

 Y cuando de ahorrar se trata, la gente siempre encuentra una excusa aparentemente válida para justificar el por qué no pueden guardar un dinerito para poder enfrentar los días donde la crisis económica se percibe aún más.

El Nacional

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