En la novela se resalta que toda la población de Moca para ese entonces era de tez blanca, y que el degüello de Moca fue la bestial masacre concebida por Dessaline para eliminar a la población blanca de la isla. En el degüello murieron los blancos; no pereció ni un negro” Esto era pues el odio racial como lema.
A los haitianos le mueve el odio racial, con una cultura fundada en la sevicia y la destrucción: odio a los blancos y a los mulatos, con cuya hazaña eliminaron a la población blanca de su territorio y pretendieron hacer lo mismo en el nuestro como lo hicieron en Moca, dijo uno de los personajes.
A su tiempo, el templo y las villas incendiadas fueron edificadas nuevamente para hacer cierta la determinación de que “Moca revivirá de sus cenizas”. Estableciendo una relación entre la ficción y la realidad de hoy, ¿Se podrá siempre reconstruir el templo y la vivienda , y revivir así de las cenizas? Es mejor evitar la quema del templo y no tener que llegar al dolor y al desagravio. Hay templos, como la Patria, que cuestan muchos esfuerzos edificar.
Los mocanos, en la referencia novelada, pudieron hacerlo, pues el dolor, el luto eterno, la rabia, y la unidad de voluntades frente al enemigo común, los unificó.
Ahora, fuera de del contexto novelístico, los haitianos tienen sobre el país la embestida mayor que algún país haya padecido, pero campea la desunión, el individualismo, indiferencia, la dispersión, y sobre todo la traición para favorecer a los degolladores de Moca que hoy lo siguen haciendo en una diversidad de maneras.
Estas actitudes incomprensibles a la luz de los hechos de ayer y los de hoy, no solo no nos levantaríamos de nuestras cenizas, sino que podemos sucumbir asfixiados y revolcados en ella.
La novela es un aporte histórico.
La decisión de Bruno Rosario Candelier, escritor y académico dominicano, de recrear en una novela un hecho histórico como el degüello de Moca, es un aporte extraordinario a la cultura y a la conciencia histórica del pueblo dominicano.
Ojala que su iniciativa atraiga a otras voluntades a los fines de ver el degüello de Moca llevado al teatro, al cine, al cuento y a la poesía.
En la situación que vive el país con una migración haitiana que apabulla y amenaza, esto sería un punto luminoso para el avivamiento.
Porque la fe y la esperanza no deben perderse, concluyo este trabajo asumiendo, desde la novela, la siguiente determinación: “Un nuevo aliento ha de avivar a esta población; una nueva generación de jóvenes audaces va a florecer en esta Villa. Y un inusitado impulso ha de fraguar el derrotero del nuevo destino” .
