El 84% de la población, conforme a encuestas, considera que el país va por mal camino, valoración que afecta las perspectivas electorales del gobernante Partido de la Liberación Dominicana, con miras a los comicios del año entrante.
Los partidos se desgastan en el ejercicio del poder, por lo que no es nada ilógico el deterioro que acusa el PLD en su popularidad. Con el paso de los días, su situación podría empeorar, sobre todo en la medida que persista la percepción de que Hipólito sería el próximo presidente.
En el litoral peledeísta urge la toma de medidas que eviten su empeoramiento, porque la tendencia de los electores es favorecer al puntero. Habría que ver si el presidente Leonel Fernández apoya a su partido y como él sabe hacerlo, volcando recursos del Estado en segmentos empobrecidos, o si tira la toalla en el 12 para facilitar su resurgimiento en el 16.
Son hipótesis a confirmar en los próximos meses. Se deduce un estado de indecisión en su cabeza, y mientras Félix Bautista le habla, el príncipe está pensando lejos, formulándose las siguientes preguntas: ¿Me conviene que mi partido siga en el poder, ahora con Danilo a la cabeza? ¿Qué haría Hipólito conmigo si gana? ¿Fortalezco al PRSC y hago a Morales Troncoso candidato? ¿Estoy en un callejón sin salida?
Para el cúmulo de problemas que tiene el país, el porcentaje que las encuestas otorgan al PLD es bueno. Es un 40%. Una diferencia de diez puntos no es insuperable, sólo hay que subir cinco, que esos mismos cinco los baja el adversario y ahí está el empate técnico.
Fernández, sin embargo, podría estar en un dilema y esperaría que los acontecimientos evolucionen y le permitan adoptar posiciones en consonancia a sus intereses, que necesariamente no son los intereses de su partido.

