Opinión

El discurso para el momento

El discurso para el momento

Con motivo de la conmemoración del 165 aniversario de nuestra Independencia, el  presLeonel Fernandez pronunció el discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Legislativa, el cual fue muy positivo y esperanzador, pero, como siempre, resultó criticado por algunos sin  reconocimiento, como el que le da seguimiento a una posición siempre opuesta, muchas veces escrita antes de oírse y conocerse. Seguimos viendo esa mezquindad política, olvidándose que una oposición cerrada  imposibilita el crecimiento. Esto es un irrespeto, porque las mayorías, en democracia, tienen la razón. ¿O dejó de ser así?

 Por otro lado, dichas criticas las fundamentan  porque supuestamente no se han tomado medidas para enfrentar la crisis mundial, porque no se ha resuelto el problema de la corrupción, de la educación, por la delincuencia, falta de empleo y otros, pero olvidan que cuando se hace ofertas  no siempre se pueden realizar  dentro del espacio demandado.

Para nosotros, fue un discurso muy enjundioso y mensajero, realista, con inquietudes de cambio futurista pero tenemos que comprender que la  política es realidad, o le podríamos encarar al gobierno los problemas atmosféricos de los ciclones que la madre naturaleza ha traído, uno detrás de otro, en los últimos tiempos, dañando nuestra agropecuaria; además, fue un discurso sustentado y comparado con ejemplos que trajo a colación el señor Presidente, inclusive  comparando los gastos en empleomanía  con docenas de países que tenían allí en el Congreso sus delegados diplomáticos acreditados,  poniendo en evidencia cómo lo han hecho otros países de la comunidad internacional, y nosotros tomamos notas claras.

 Además, detalló  docenas de obras nuevas de distintas naturaleza, inclusive la otra línea del Metro hasta Santiago; aumentos para la educación; nuevos beneficios para la explotación del oro; el seguro agrícola, cerrarle las puertas a la delincuencia, ampliar apoyo al  agro; erradicar las ratas en nuestra instituciones castrenses para rescatar su imagen; explicó con claridad las nuevas inversiones como fenómeno curioso en plena crisis.

Mientras en la economía más grande del planeta, los Estados Unidos, no  han valido las para  nivelar su desajuste que derrumbó bancos como el Merril Lynch y otros.

También destacó la firme posición que mantuvo nuestra economía   con equilibrio macroeconómico entre lo fiscal y monetario, la inflación con un solo dígito, la prima del dólar controlada…

Ojalá no dejen de tomar en cuenta lo relacionado con el área eléctrica, clave en nuestro destino futuro, la idea que formulamos nosotros  para ponderarse en la Cumbre que nos ocupa, donde demostramos lo que podríamos lograr con la  cantidad de agua que nos queda subterránea para con presas hidroeléctricas asegurar electricidad; para regadío y producción agrícola, utilizando también elementos no derivados del petróleo, como aire, etanol,  carbón, gas y todo lo que sean recursos naturales que nos sobran.

Con toda responsabilidad, reitero que tenemos confianza en el futuro de nuestro país, así como del manejo fino  y prudente de la situación que ha venido proyectando el capitán que nos dirige en el peor de los momentos que nos ha tocado transitar al país político, asediado de problemas de todo tipo, contaminado por  algunos dañinos que afortunadamente se diluyen,  porque el país, aunque no lo este diciendo, comprende en el fondo que vamos bien manejado y que la conciencia pone en evidencia que vamos a triunfar.

Tenemos la esperanza de que algunos por lo menos recuerden que el interés de la patria está por el medio y, aunque sigamos respetando a los políticos adversos, para defender la Patria de todos hay que desprenderse del afán de riqueza rápida mal habida, que es la peor contaminación que nos afecta.

Además Dios esta ayudando el país y, por los que lucharon por nuestras independencia, la única manera que nos justifica es seguir trabajando en forma limpia y unida y que nos proyectemos en forma  decente y digna, viejos y jóvenes, como soñaron nuestros patricios.

El Nacional

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