El doctor Rafael Hernández Cartagena es dominicano y especialista en geriatría. O frece su testimonio sobre la inusual manera en que enfrentó un divorcio que no esperaba.
La entrevistadora del doctor Rafael Hernández es la pediatra y especialista en política de protección de la niñez, Josefina Luna, quien contactó al doctor para que contara su experiencia a fin de ofrecer a los hombres un modelo de comportamiento distinto.
Dice la doctora Luna que normalmente se piensa en lo que sufre la mujer con el cambio y se presupone que los hombres tienen una actitud indolente u olímpica (esto cuando no reaccionan con violencia) y destaca que en el caso del doctor Hernández quien tuvo que enfrentar momentos muy difíciles.
Incluso sostiene la especialista que entrevistó a este profesional de la medicina que en muchos casos el divorcio es la circunstancia que les lleva a reencontrar su rol de padres, por lo cual cuando el divorcio no es evitable- puede implicar experiencias positivas
El ejemplo del doctor Hernández Cartagena fue presentado en el programa Tiempo en Familia, que difunde CDN Radio, los sábados a las 10:00 de la mañana.
El caso que se presenta hoy sirve de lección a muchos hombres que pueden tomar una postura creativa tratando de asimilar la nueva situación .
Hoy compartimos la historia de un hombre que aceptó esta realidad con responsabilidad y logró un divorcio amigable y creativo que le ha permitido fortalecer la relación con sus hijos y transformar la vinculación con su pareja anterior en una amistad saludable.
Este hombre se vio en una situación incómoda, cuando quien era su esposa, en un matrimonio aparentemente feliz y normal, le pidió el divorcio. La entrevista la hizo la doctora Josefina Luna.
P. ¿Qué te ocurrió con tu divorcio?
R- Hace cuatro años pensaba que estaba viviendo los mejores momentos de mi vida, con una práctica profesional muy prospera y estable, una casa tal como la había soñado, una familia hermosa y una vida social muy activa. De repente mi esposa dice me dice que se quiere divorciar. Fue una noticia que me sumergió en un hoyo negro. No lo podía creer. Ella se quejaba que yo sólo llevaba a la casa el sustento, que había perdido los detalles que antes la habían hecho enamorarse de mí. Alegaba que ya no le decía, que la amaba y que no me daba cuenta cuando se arreglaba para mí. Ella quería hacer su propia vida y no ser todo el tiempo, la esposa del doctor Hernández.
P.- ¿Pero tenía ella razón o no?
R- Tenía sus razones. Reconozco que me fui alejando de la vida familiar, deposité toda la responsabilidad de mis hijos y de mi casa en mi esposa, la rutina y las obligaciones familiares nos fueron distanciando, mientras yo me dedicaba a trabajar y a cultivar mis hobbie, correr en maratón, y hacer una vida social intensa mientras ella se quedaba en la casa al cuidado de los niños.
P- ¿Luego del divorcio, cómo reorganizaste tu vida?
R- Lo primero que hice fue apartarme del Rafaelito (se refiere a si mismo) y dejar de ser el centro de mi vida. Lo importante era buscar la forma de pasar el momento sin mayor diferencia para con mis hijos, dejar de ser la persona importante y enfocarme en mis hijos, en la manera que iba a responder a este reto, sin afectar su vida afectiva, social, emocional de mis hijos. Antes del divorcio yo me preocupaba más de llevar el dinero a la casa, y dejar dejaba toda la administración de la vida doméstica a mi esposa. Un médico en Estados Unidos trabaja muchas horas fuera de su casa. Me dediqué más a producir que a compartir mi vida familia.
P.?Cómo reorganizas tu vida?
R- Lo primero que tuve que hacer fue comprar una casa nueva, pues la que teníamos tuvimos que venderla por el proceso de divorcio., tenía muy poco dinero en el banco En ese momento acudía a mis amigos, mis amigos fueron mi soporte emocional y financiero.
P ¿Y la relación de ambos con los niños?
R- Le decíamos a los niños que el amor que sentían mami y papi se había ido, pero que nosotros los queríamos muchos a ellos y que ese amor que sentíamos por ellos estaba intacto, pero que nosotros ya no nos amábamos y por eso habíamos tomado la decisión de la separación.
En realidad nuestros hijos entendieron bastante bien porque nunca los vi llorar ni afectados por la separación y esto sucedió porque el interés principal para nosotros era hacer esta separación de forma amigable, y enfocada en no afectar la vida de nuestros hijos.

