Opinión

El fogoso Bengoa

El fogoso Bengoa

Vicente Bengoa tronó con fuerza, como en los viejos tiempos del PLD. Reparte encendidos epítetos contra el empresariado criollo, recreando los años gloriosos del joven economista, olímpico soñador, tan apegado a sus credos como sólo puede estarlo quien desafía bochornosamente a su maestro, que es como insultar al mismo Zeus.

Entiende el ministro de Hacienda que la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA) es una propiedad  no apta para inversionistas locales. Los acusa de ser “competidores  de la  refinería y su propósito final es quebrar esa empresa para monopolizar el mercado de importación y  distribución de combustibles.” El viejo y atrasado discurso del “el afán de lucro de una oligarquía opresora”.  Lo creíamos olvidados en el mismo baúl que guarda los recatos relegados de un partido hecho a imagen y semejanza de su fundador.

Nos viene de golpe a la memoria la injusta figura de aquellos émulos del Che, con su boina morada y la Vanguardia del Pueblo bajo el brazo, reclamando justicia y denunciando a los corruptos de Balaguer que, raudos, se adueñaban de unos insignificantes solarcitos en la Bolívar o en la 27 de Febrero. Ganga de la corrupción que ahora evocamos con nostalgia. Buenos tiempos idos.

Bengoa, con casi 70 años, se apertrecha aún cual patriota arma en ristre, para defender los 2,189 millones de pesos que, entiende él, pretenden afanarse los empresarios. Una nacionalismo de medio término este del aun fogoso ministro, quien extrañamente guardó silencio ante el escándalo en que se vio envuelto uno de sus espalderos.

Ya quisiera Venezuela contar entre ellos a un amante tan ardoroso y fiel como nuestro ministro de Hacienda. Bolívar reencarnado. Lean esta lindura: “Esos sectores empresariales no se van a conformar con adquirir sólo el 49 por ciento de las acciones de Refidomsa, como haría Venezuela, sino que  aspirarán a tener un 51 por ciento de las acciones y así controlar la administración de la empresa”.

Nadie puede enseñarle a Bengoa cómo ha sido el comportamiento del sector privado y cuál es el tamaño de su aporte el presente proceso económico.  Pero no necesitamos tener  a mano las informaciones que maneja su ministerio para valorar la capacidad y disponibilidad de nuestros empresarios para asumir una cogestión, ya sometida a prueba y  truncada por el inconstante carácter  de Chávez.  Pruebas al canto: el turismo y la industria editorial, para citar un par de casos.

El Nacional

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