Son dos cosas diferentes que, sin embargo, no dejan de guardar alguna relación. Por supuestamente falsear las estadísticas sobre inflación, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha intimado al Gobierno de Argentina a que actualice los datos, so pena de sanciones.
Y lo cierto es que no se puede censurar al FMI por el hecho de cumplir su función, aunque de seguro que el Gobierno de Cristina Fernández no sea el único que incurra en la práctica de falsear sus estadísticas monetarias. Hay muchas razones, sin embargo, que permiten pensar que los argentinos no las tienen todas consigo.
En su reclamo a Inglaterra de las islas Malvinas las Naciones Unidas (ONU) y los organismos internacionales apenas han pasado de la diplomacia. Nunca se ha visto ni siquiera un voto de censura contra los británicos por el colonialismo que en pleno siglo XXI ejercen sobre el archipiélago. Pero a la nación suramericana se le hostiga por violaciones menores, que por demás son comunes a muchos países.
