Juan Fernández dramatiza vida de un deportado tras 25 años de prisión en EU, dejando una variedad de reacciones en premiere. Es inusual, pero con fallos
José Rafael Sosa
Joserafael.sosa@gmail.com
El Gallo produjo anoche una mezcla variopinta de sensaciones y reacciones ante su exhibición premiere en Fine Art’s, por las vueltas y revueltas de su guión, las actuaciones desniveladas, deficiencias en la iluminación, la fotografía y sonido.
La película escrita y dirigida por Juan Fernández tiene potencial para gustar debido a su inusualidad en la realización, a la novedad de ser la “opera prima” del reconocido actor y modelo dominicano (que tiene una trayectoria de más de 60 grandes películas de Hollywood y series de televisión), se estrena en ese doble rol que deberá asumir como experiencia para otros proyectos.
En el aspecto técnico, la cinta exhibida no estaba terminada por lo que el juicio crítico sobre ella, en ese plano, no puede ser definitivo. Sólo así serían entendibles las dificultades del sonido, particularmente en el volumen de la banda sonora y los diálogos (hubo que apoyarse en los subtítulos en inglés para captar la idea de lo dicho), la iluminación, situaciones que debe ser mejoradas de cara a su exhibición comercial desde mañana jueves 31, en Fine Art’s.
El guión da unos saltos incomprensibles, repite personajes como el del teniente en circunstancias diversas sin una justificación, recorre el mundo de la prostitución gay y heterosexual que gustará mucho a públicos específicos pero que será rechazado por otra audiencias, producto de la realización y a los tabúes y prejuicios que se mantienen socialmente sobre estas poblaciones y minorías eróticas.
Actoralmente la película pudo haber sido mucho mejor, particularmente en torno a la interpretación de los diálogos, que se perciben ya forzados o desalentados, sea por la falta de formación actoral de los nuevos talentos o por no lograr buen desempeño.
Nos sorprendieron actuaciones estereotipadas o poco creativas. Particularmente sería aconsejable una superación de de Garibaldy Reyes y Johnnie Mercedes, actores de una trayectoria de los que esperábamos mucho más. Mercedes debe evitar cualquier referencia a personajes hechos anteriormente, (sea cine o en publicidad) sobre todo si procede de su correctísimo papel de Zacarías de la Cruz en El Teniente Amado. A Garibaldy lo preferimos en su papel inolvidable en Hermafrodita.
Miriam Bello es de lo mejor que tiene la cinta como madre del deportado y por la corrección con que asume su papel. A
El Gallo le deseamos lo mejor, con las reservas expresadas
