Este proyecto que lleva años en el Congreso y que ha sido más manoseado que el manubrio de una puerta de nevera, tiene entre uno de los puntos de discordia el financiamiento de las campañas electorales, que incluye la procedencia de los recursos económicos de los candidatos y organizaciones políticas
. Este es un tema complejo, y al parecer, los grandes partidos temen como el diablo a la cruz tener que transparentar el dinero que “mueven” en los procesos electorales, más después que se ha demostrado que quien más gasta, obtiene mejores resultados en las urnas.
Sin embargo, el problema fundamental no está en poner un tope al gasto en las campañas, siempre buscarán mecanismos para engañar a la JCE y a los observadores.
Mejor sería regular la cantidad de afiches, vallas, spots de televisión y jingles para la radio. Establecer una cantidad máxima para todos los candidatos y cuando un candidato sea postulado por varios partidos se hace una sumatoria para alterar el total.

