Por: Ramón Pérez Fermín
Tal vez nunca sabremos si Lenin titubeó frente a la inminencia de su sucesión en el liderato comunista de Rusia, pero es innegable la existencia de dos testamentos políticos, uno en que favoreció a Stalin y otro en que pondera a Trotski, finalmente asesinado en México.
Al margen de argumentaciones salpicadas de pasión, lo incontrovertible es que, Nadezhka Krupskaya fue una figura importante del partido comunista ruso y que Lenin, su esposo, nunca dió señales de testar el relevo de la revolución Bolchevique que el encabezó, en favor de su consorte. Nadie puede menospreciar el impacto de los gobiernos del presidente Hugo Chávez. Juzgado a priori por sus intenciones, no por los resultados de su gestión.
Los adversarios del pasado gobernante de Venezuela resaltan la inflación y la delincuencia rampante que se vive alli, pero sobre todo subrayan la designación en puestos de principalía en el tren gubernamental de familiares y allegados del ya desaparecido militar; claro, nunca con la gravedad de la huella de Blanca Ibáñez.
La intelectualidad académica formula acusaciones en términos de favoritismo hasta con sarcasmos que focalizan la calidad genética, del desafiante líder venezolano.
Y es que de las musas que engalanan el firmamento de las llanuras venezolanas, les tocó a los Chávez una cuantía que se expresa por si misma, lo que por su ideología no puede ser comparado con el nepotismo trujillista evidenciado en las 4 estrellas de Ramfis, ni con el reinado de doña Angelita.
¿Quién podría quedarse indiferente frente a la exquisitez oratoria del Fidel Castro?
Sus parciales se aferran a su firmeza y coherencia, sus opositores lo epitetan de retrograda y anacrónico, pero en los últimos tiempos, sobre todo se le critica el nombramiento de los que muchos llaman el albacea del longevo régimen, a su hermano, quien por demás fue por muchos años, segundo a bordo del organigrama jerárquico del partido comunista cubano.
No luce descabellado reflexionar en torno a la opinión de los que abordan el relevo del timón cubano, a partir de la inquietud de si dicho ascenso político respondió a factores genéticos. Otros afirman que la referida selección es fruto de la debilidad del ego y efecto inducido por los aplausos complacientes que suelen proliferar como consecuencia de la inexistencia de voces disidentes.
Tras la muerte de Kim Il Sung y el desplome de la economía de Corea del Norte post la caída de la URSS, dicho pais ha pendulado entre ponderaciones por su lucha intransigente contra EEUU y las sospechas de la aducida pobreza, lo que por demás, parece no haber erosionado la aceptación popular del gobierno, casi tan popular como el que encabeza el presidente Danilo Medina. A pesar del “charm rockero” del mandatario Kim Yong Un y a contrapelo de las valoraciones positivas de ciertas corrientes marxistoides, desde la nación de Lincoln califican el relevo de la dinastía socialista norcoreana, como nepotismo de 3ra generación, propio de las naciones gobernadas por regimenes absolutistas.
El paso por el poder de Saddam Hussein y sus hijos, , la impronta familiar del fallecido gobernante libio Muammar el Gadafi y el papel preponderarte de sus vástagos en el gobierno que encabezó, así como la gestión de Bashard Al Assad, segunda camada presidencial en Siria, continúan desatando polémicas entre quienes abrazan el socialismo y su ”genoma excelso” y los que sospechan que de esta forma de gobernar, subyace una estrategia que pretende justificar la perpetuación bizarra de la conducción familiar en la dirección de los partidos políticos y los Estados.
Cada cual que haga sus cuentas!

