Opinión

El golpe

El golpe

Hugo Chávez declara que el poder estadounidense está detrás del golpe de Estado en Honduras, aunque no cree que esté comprometido Barack Obama.

Habla desde la Presidencia de Venezuela, y esto hay que tomarlo en cuenta. Pero es innegable que el presidente de Estados Unidos tiene  responsabilidad en la situación que coloca a Honduras al borde de la guerra civil.

La Casa Blanca emitió un tibio pronunciamiento, pero no califica la acción como golpe de Estado. Además, los golpistas han desafiado a los organismos internacionales y siguen reprimiendo a la población. 

Esto revela que no actuaron a ciegas y que no estaban solos. Contaron con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia y de la parte del poder estadounidense que es partidaria del uso de la fuerza.

Roberto Micheletti es  dueño de varias empresas de transporte. Sirvió en la guardia presidencial en  la década de 1960, cuidando a Ramón Villeda. En 1999, durante el gobierno de Carlos Flores, fue presidente de la  telefónica estatal.

El aumento en el salario mínimo y la negativa de Zelaya a gravar con nuevos impuestos los salarios, están entre las razones que lo llevaron a ser protagonista visible del golpe, pero más que eso pesa su compromiso con la oligarquía hondureña y con el poder imperialista.

 Ha sido legislador durante casi tres décadas, y se opuso con energía a que Honduras formara parte del Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, porque su opción es la sumisión al imperialismo.

Son sucios los intereses del imperio en Honduras. En la base de Palmerola hay más de 600 soldados yanquis, y la constante actividad del Comando Sur en la Base de Soto Cano alcanza para impedir la participación de las Fuerzas Armadas y la entreguista oligarquía de Honduras ejecuten un plan que no tenga el sello USA.

Micheletti y su grupo, con apoyo del Pentágono y     asesoría de estrategas yanquis, derrocaron a Zelaya para desestabilizar a Honduras y a un continente que escapa del control de Estados Unidos. La ultraderecha castiga la lucha por la soberanía y por la justicia social.

Si Obama no está comprometido con los golpistas, a él le corresponde demostrarlo. Hay víctimas en Honduras, y Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton no pueden lavarse las manos.

El Nacional

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