POR MANUEL FERMIN
Las polémicas declaraciones dadas en septiembre de 2007 por el canciller francés Bernard Kouchner sobre la situación iraní respecto a que se negocie para presionar a Irán por su impulso al programa nuclear, o de lo contrario debemos enfrentar lo peor que es la guerra, aunque parezca la forma de hacerse sentir, también, es mi opinión, que le preocupa que solo la diplomacia norteamericana tiene una firme actitud de reproche.
En septiembre, también se celebró la Asamblea General de la ONU para discutir problemas mundiales como Afganistán, Darfur (Sudán), Irak, Oriente Medio, Kosovo y el cambio climático, pero dejaron a Irán, que es el problema más grave por su bomba atómica en proceso.
Y es que ningún tema importante tiene solución mientras los países que tienen el poder de veto en el Consejo de Seguridad eviten la sanción deseada por la mayoría.
Por eso en las inquietantes declaraciones de la Cancillería francesa, hubo cierto encogimiento de hombros porque la advertencia no viene del militante Bush, quien solo con arrimar algunos buques de tarea cercanos a las aguas del Estrecho de Ormuz se dijo que atacaría a Irán.
Sin embargo, países de la Unión Europea y Rusia siguen jugando a la hipocresía, pues mientras aumentan un 70% las exportaciones a Irán (tecnología nuclear y armas) al mismo tiempo se presentan en la ONU para que se refuerce el castigo por vía de las sanciones: perfectamente la doble cara.
En la reunión de Davos, Suiza, un diplomático israelí planteó la necesidad de evitar un Irán atómico por el peligro de que cree conflictos insalvables en la zona.
Recientemente en un viaje de despedida por Europa, el presidente Bush declaró que la opción militar es todavía posible contra el Irán de los ayatolas, sino acatan las decisiones de las Naciones Unidas; pero básicamente, el deseo del presidente norteamericano es obtener una decisión multilateralista contra la decisión iraní de enriquecer uranio, dándole facilidades en esta tecnología pero con vigilancia extrema.
Los clérigos iraníes han dado prueba de dureza verbal y tozudez y solo irán a la mesa de negociación cuando tengan el arma; ahí ofrecerán todas las garantías, pero será tarde.
Nadie puede obviar lo que es un régimen tan radical con un arma tan peligrosa. Querrán los hipócritas que se le sancione, que se le ataque ejemplarmente. ¿Quién puede hacerlo?: Bush y sus guerreros, pero no habrá Bush, y además, nadie en USA lo hará al margen de la ONU. Él ha sido el único que le puso presión a la retórica agresiva de los descendientes de Darío, y lo ha hecho en ambos flancos: el diplomático y el militar.
Los europeos le dejan el pleito a Estados Unidos, a Satán, que cuando decida atacar recibirá la lluvia de quejas y acusaciones, pero habrá comenzado lo peor como ha dicho el canciller francés.
Mientras los clérigos y dirigentes desafían a Naciones Unidas y a los Estados Unidos en particular; meten las narices y sus manos en el Irak chiis, matan líderes suníes iraquíes, controlan el Líbano por vía del Hezbolá y a Gaza con Hamas, prueban misiles en Ornuz y prometen borrar del mapa a Israel, Europa calla.
Será tarde cuando reaccionen a un Irán envalentonado que además amenaza a doscientos mil soldados americanos concentrados en varias bases de la región. Arderá Medio Oriente, es decir, toda la zona del excremento del Diablo, simplemente porque no quisieron ponerse de acuerdo quienes piensan en sus negocios superando los niveles de un Irán tan agresivo y beligerante.
Pienso que la peor conducta la tiene Alemania, pues como país más importante de la alianza ha guardado un silencio peligroso; los cancilleres anteriores a la señora Merkel acompañaron a los grandes empresarios a hacer negocios con países que abusan de los derechos humanos y el Irán de los ayatolas tiene números nada envidiables en materia de violaciones.
Todo el esfuerzo diplomático emprendido por las Naciones Unidas es burlado por los ricos países europeos en donde todo parece indicar que sólo a los franceses e ingleses les preocupa.
Por las presiones de Estados Unidos, la Unión Europea suspendió las operaciones del banco comercial iraní Melli, que se encuentra en Londres, Hamburgo y París.
También ciudadanos importantes fueron castigados negándoles visados congelándoles cuentas bancarias.
Claro, no incluye personalidades políticas porque después no hay con quien dialogar, esa es la falsa excusa.
Irán actúa hoy con larga paciencia y como avanzada del fundamentalismo islámico en la demostración de que la bomba debe ser acelerada, a sabiendas de que Estados Unidos en la dirección de Barack Obama, quien será el próximo presidente de la nación réplica de Carter-, perderán influencia cuando se entienda que Washington no debe estar entrometiéndose dañinamente en todo.
(El autor es ingeniero agrónomo y asistente del secretario de Agricultura).

