Desde el triunfo de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos la oposición demócrata ha intentado deslegitimar su presidencia. El asunto comenzó con la votación de los ciudadanos para elegir el presidente y el argumento se refería a que la candidata opositora del Partido Demócrata, Hilary Clinton, había obtenido mayor votación que el ganador Donald Trump.
Es un argumento sin validez. El presidente de los Estados Unidos es electo por lo votos del Colegio Electoral que tiene 538 electores y para ganar la presidencia se requiere de 270 votos. En las elecciones pasadas Donald Trump obtuvo 304 votos de 30 estados y Hilary Clinton obtuvo 227 en 20 estados.
Sin duda alguna el argumento de los votos de Hilary se desinfla. Donald Trump es electo con las normas establecidas y obtiene la cantidad de votos requerida para ser electo. Dice Hilary Clinton que “Trump es un presidente ilegítimo que ganó las elecciones con ayuda de Rusia y ahora debe rendir cuentas por su delitos”.
¡Y llegaron los rusos! Definitivamente Vladimir Putin es el dueño del mundo. Decide quién es el presidente de los Estados Unidos. Luego de más de dos años de investigación del asunto de la intervención rusa en las elecciones estadounidenses, ha quedado eliminado de los argumentos demócratas.
Sería una descomunal catástrofe que Rusia y su líder Vladimir pudieran tener la capacidad y la decisión de elegir al presidente de los Estados Unidos y una vergüenza para el país norteamericano.
El Muro y la inmigración han puesto a Trump como el más ferviente opositor a la inmigración. Se supone que un estado se define con una frontera. Parecería que la oposición a las medidas del presidente entiende que el mundo de la actualidad es un mundo sin fronteras. ¡Somos terrícolas!
Y para cumplir con las palabras de Hilary, llega el juicio político a Donald Trump. Los demócratas han comenzado el proceso para el “impeachment”.

