¿Qué Pasa?

El lado bueno

El lado bueno

En otros mundos

A veces pensamos que hemos vivido tanto, que lo sabemos todo y nada nos sorprenderá en lo adelante, y este, creo, que fue el caso de Minerva, una mujer madura y de gran experiencia, con quien compartí una curiosa historia.

Minerva vive sola con su esposo, sus hijas casaron y hacen su vida independiente y ella ha manejado de la mejor manera, lo que muchos llaman “nido vacío”. Suelo escucharla hablar emocionada de que no quiere faltar a sus clases de piano y de que al mismo tiempo aprende a elaborar arreglos florales a los que saca beneficio económico vendiéndolos en su tienda.

Pues, sin que se de cuenta, esta mujer admirable y franca, que suele reírse de sus propias metidas de pata, encontró algo más en que ocupar sus pensamientos, el día en que conoció a Mariela, una niña de unos 10 años.

Pues Mariela, real motivadora de esta historia, es una chica, de muy escasos recursos, que un día se apareció en la vida de mi amiga Minerva y sin pensarlo más, le dijo que quería trabajar con ella.

Mi amiga, amante de ayudar y con un deseo secreto de llenar el vacío de sus nidos, aceptó sin apenas conocerla, sin hacer caso de quienes le dijimos que tuviera cuidado.

Pues, en su deseo de hacer las cosas bien, mi amiga, luego de varias semanas de “adoptar” mentalmente a Mariela, quiso conocer sus padres, y fue allí donde descubrió un nuevo mundo.

Un mundo en el que los padres no creen importante estar pendiente de las comidas de sus hijos, y donde los hijos suelen comer pan con chocolate hecho por ellos mismos, a plena doce del mediodía.

Es un mundo en el que la luz se compra por minutos u horas, dependiendo de lo que puedas pagar por ella.

Minerva me cuenta que cuando fue, no había luz y los padres de su pupila, le comentaron que ese día no habían podido comprar mucho.

De seguro algunos pasan él día a oscuras y prefieren “comprar” la luz en las noches para evitar la oscuridad, mientras otros, pagan este servicio, solamente a la hora de las telenovelas.

Sin duda hay otros mundos, los menos imaginados y vale reafirmar, que nunca lo sabemos todo. Prometo contar más de las aventuras de mi amiga y su pequeña pupila.

El Nacional

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