Identificando el milagro
Decir que los milagros existen, podría verse muy romántico o irreal. Pero aprendí con el filme “Miracles from Heaven” (Milagros del cielo) que de esos “episodios” de la vida, hemos visto muchos, pero la verdad es que pocos sabemos identificarlos y mucho menos agradecerlos.
En la película una niña muy enferma se cura luego de caer en el hueco de un inmenso árbol y darse en la cabeza, así como se curó hace unos años la hija de mi amiga Miguelina Santos, cuando todos ya la habíamos llorado. Ocurrió el más maravilloso milagro que recuerdo.
En el filme, el padre y los hermanos de la niña enferma intentaban tomar un avión para ir a visitarla a la clínica y verla quizás por última vez, pero las tarjetas del padre no tenían dinero.
El joven de la línea aérea que los atendía, al escuchar que iban a ver una pequeña casi moribunda, apagó discretamente la pantalla de su computador, dijo que era una falla del sistema y les dio los boletos. Así como de repente Mario, en la vida real, le debía desde hace 5 años 20 mil pesos a Amalia, decidió un día pagarle y ésta al recibirlos cayó hincada en el piso, porque ese mismo día y en esa misma hora, esperaba los dueños de su casa que iban a cobrarle el alquiler o a pedirle que se mudara.
En “Milagros del cielo”, la madre de la niña enferma pierde la fe, pero al ver que puede perder a su hija, entiende que solo con fe la puede recuperar y entonces ora mucho y cambia su actitud. También el hijo de Yolanda cambió, cuando luego de ser reconocido por sus robos y fechorías en las calles, un día prometió a su madre que ya no lo haría más. Y así fue.
Son milagros como el de Juana, quien cuando tuvo su hija Iris con la espalda deforme y dificultades para caminar, no imaginó que hoy, 25 años después de haber luchado con médicos y terapias, esta podría casarse y hasta darle un nieto.
Muchos sufren accidentes leves y mueren sin explicación lógica, mientras a otros el vehículo le da tras vueltas en el aire y quedan vivos y “coleando”.
Entendí algo muy valioso con este filme: he vivido rodeada de milagros que no he visto ni valorado, muchos de estos han sido en mi vida, a diario, siempre. Ahora viviré identificándolos para disfrutarlos. Te invito a contarme los tuyos ¿te animas?

