A veces queremos creer que las cosas que deseamos con fuerza pueden ser posibles, pero en realidad, poco se ha hablado de la fórmula para determinar qué hacer para clasificar lo posible y lo no posible para cada quien. Esther no sabía eso, ella siempre quiso tener un hijo y a simple vista, tenía más posibilidades que cualquier otra mujer de tenerlo, porque simplemente en su vida de mujer fácil, había muchos hombres con los que podía descuidarse.
Y lo decidió, luego de varios años amando los niños de todos sus vecinos y planeando cuando tendría los suyos, se dijo a si misma que ya era hora de embarazarse, y se dispuso a lograrlo.
Un buen dia dio la noticia, tenia atraso en su regla y estaba feliz por eso. Pasaron los dias y una mañana aciaga abortó sin proponérselo, cayendo en una gran depresión. Se repuso ante las palabras de aliento y los cuidados de sus amigos cercanos, y en pocos meses brincaba de felicidad, porque de nuevo habia un niño en su vientre que iluminaba su vida.
Pero a los dos meses, de nuevo lo perdió. Esta vez no se pudo embarazar tan rápido, pero si creia estarlo a cada momento, la recuerdo tocándose el vientre, vomitando y antojándose de las cosas menos imaginadas.
Fue así como dijo por tercera vez que estaba embarazada y como vimos crecer su vientre, alegres pensando que por fin iba a lograr lo que soñaba.
Ella no queria ir al médico, decía que la azaraban con sus consejos y que este lo cuidaba ella. Parecía tener ya seis meses, sin regla menstrual y los peores malestares, ante los cuidados de sus amigos que la mimaban porque sabían que esto era lo que ella necesitaba para cambiar de vida.
Una noche, con seis meses ya de embarazo, sintió fuertes dolores que obligaron a llevarla de emergencia al médico más cercano.
Todos se preocuparon pensando que no era el momento de que su pequeño naciera, pero al parecer era inevitable.
Luego de una hora de espera, uno de los médicos que la atendió salió a darnos la noticia más inesperada: Esther no estaba embarazada. Se lo habia imaginado con tanta fuerza que su barriga parecido crecer, pero no era verdad. Ahora solo quedaba ubicarla en su realidad. Cuando no se puede, no se puede.

